Las asociaciones de defensa de los animales intentan detener la matanza de 350.000 focas en Canadá
13 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La mayor cacería de los últimos cincuenta años ha comenzado. Arriba, doce mil cazadores canadienses con un garrote en mano rematado en forma de garfio. Abajo, sobre la nieve, 350.000 focas a la espera del golpe definitivo, mientras la sangre se esparrama sobre el frío manto blanco. «Es la más grande y más cruel de las masacres de mamíferos marinos del planeta», aseguró ayer el Fondo Internacional de Protección de los Animales (IFAW), uno de los grupos conservacionistas que espera, mediante una campaña internacional de protestas, detener la matanza autorizada por el Gobierno de Canadá y que continuará hasta el próximo 15 de mayo. Al menos este año, ya que las mismas escenas se repetirán en los dos siguientes. Así hasta completar un millón de mamíferos muertos. La masacre, sin embargo, es justificada por el Departamento de Pesca y Oceános de Canadá, que advirtió que la población de focas «está a punto de explotar», mientras que los bancos de peces de los que se alimentan corren el peligro de extinguirse. «Nuestra posición está basada en la ciencia. Ahora mismo, la comunidad de focas de Canadá está en fase de auge, con 5,2 millones frente a menos de un tercio de esta cantidad en los años 70», argumenta Steve Outhouse, portavoz de la institución oficial. Los grupos ecologistas, a diferencia de los conservacionistas dedicados a la protección de los animales, tampoco han protestado demasiado por la masiva caza al mamífero. Un portavoz de Greenpeace, organización que en los años 70 inició una dura campaña contra Canadá por el mismo tema, explicó al diario The New York Times que su grupo no se opone a la persecución de ejemplares adultos, porque la especie no está amenazada, aunque pidió que no se atente contra las crías. «La especie ?señaló? no está en peligro, contrariamente a otros mamíferos marinos que nuestras organizaciones intentan proteger y defender en otros océanos». Canadá prohíbe cazar a estos animales si tienen menos de doce días. Simpatía con matices Y es que la simpatía por este animal con ojos sueves tiene hoy en día sus matices. Los expertos que estudian las reservas pesqueras sostienen que la proliferación de focas ha desempeñado un papel trascendental en la desaparición del bacalao de las costas atlánticas, además de mermar otros bancos pesqueros. Las organizaciones de defensa de los animales, sin embargo, no aceptan estas justificaciones y están dispuestas a emprender un boicot al turismo en Canadá, en tanto su gobierno no retire su polémica decisión. Rebeca Alworth, que encabeza la campaña del Fondo Internacional de Protección de los Animales, sostiene, frente a los argumentos oficiales, que «la matanza de crías indefensas de entre dos semanas y tres meses equivale a un sacrificio de inocentes. Es una masacre de uno de los más grandes espectáculos de la fauna». En el otro frente están los 12.000 cazadores que desde el pasado lunes participan en el asedio contra los pequeños mamíferos. Para ellos, junto con la pesca del bacalao y el cangrejo, es su principal fuente de ingresos. «Es una actividad económica significativa. La ganancia de los últimos años se ha situado en torno a los 11 millones de dólares», aseguró Earl McCurdy, líder del sindicato de Trabajadores Aliados del Pescado. El cuero que se obtiene de estos ejemplares es su mayor riqueza. Además de a palos, las focas son muertas mediante disparos en los témpanos de hielo donde dan a luz y se preparan para aparearse antes de iniciar su marcha al Ártico.