La terapia del Camino

María Cedrón ENVIADA ESPECIAL

GALICIA

28 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El Camino es una terapia alternativa. No necesita prescripción médica y sus únicas contraindicaciones son que puede enganchar y producir ampollas o dolores musculares. Toni Morte es un valenciano que eligió la terapia jacobea para curar su mal de amores porque el amor, lo dicen los argentinos, es una patología. Se casó en septiembre y el matrimonio le duró tres meses. «Tenía que salir de casa -dice Toni- y vine al Camino». Empezó en Roncesvalles el pasado 17 de diciembre. «No tengo fecha de vuelta y por eso voy despacio», explica. Ahora tiene pensado ir hasta Fisterra y luego se incorporará a trabajar como hospitalero en Burgos. Lo hará el 14 de febrero, el día de los enamorados. En el Camino ya ha formado incluso su pequeña familia. Con él caminan Gema Moros, una psicóloga valenciana que quiere desconectar «del estrés cotidiano»; John Campbell, e l Padre , un sacerdote chileno con vocación «de disfrutar», y Esther Weber, una suiza que va al encuentro de su marido.