Análisis | Relevos en el Partido Popular ourensano Los congresos extraordinarios del PP de O Carballiño y O Barco, perdidos por el sector oficial, han supuesto un varapalo para la dirección provincial del partido
28 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?n la finca provincial de José Luis Baltar ya se pone el sol. El viejo maestro y alcalde de Nogueira de Ramuín controla desde hace muchos años las familias del PP de la provincia de Ourense y fue saliendo airoso de sus más sonadas y arriesgadas batallas. Bregó y se fajó de lo lindo con Victorino Núñez -que le quiere por la vida y no lo disimula ni ahorra en piropos a quien le quiera escuchar- e hizo lo propio con Tomás Pérez Vidal. Al ex presidente del Parlamento de Galicia lo sabe retirado en las Galias del Senado y al antiguo titular de Agricultura -el eterno tapado cada vez que cobra vida el runrún de que la cabeza política de Baltar tiene precio- lo adivina como gran gestor de un bufete a escasos metros de la Diputación. Mas no hay enemigo pequeño, y al hasta ahora todopoderoso presidente provincial del Partido Popular de Ourense le empiezan a crecer... los críticos. Y lo hacen cuando más le duele: en presencia de los máximos responsables del partido de la gaviota en Galicia y en Madrid. El pasado día 5 desembarca ba en Ourense el as de espadas del PP, Mariano Rajoy, para participar en la reunión de la ejecutiva provincial. Y lo hacía además rodeado de la correspondiente dosis de morbo: en Ribadavia y O Carballiño se celebraba ese mismo día el congreso extraordinario del partido. Ribadavia no presentaba problemas -el ex alcalde José Pérez Iglesias era el candidato único- y en O Carballiño estaba el factor sentimental: ¿se acercaría Rajoy a la villa donde pasó los primeros años de su vida cuando su padre era juez en aquel partido judicial y donde más de uno le esperaba con los brazos abiertos? ¡ Y qué bien hizo Rajoy al no presentarse en O Carballiño! El candidato fabricado por José Luis Baltar para suceder a Dolores Rodríguez Seijas al frente del partido -el ex concejal del PP Jesús Rodríguez González- caía derrotado por los críticos que encabezaba Guillermo Fernández, precisamente el candidato del partido en las últimas municipales y el más firme detractor de Baltar tras ser marginado por la dirección provincial. El cuadro escénico fue histórico: Fraga, Palmou, Miras y Baltar desembarcaban en el auditorio de O Carballiño con el paso cambiado, rehaciendo su discurso sobre la marcha e improvisando un llamamiento a la unidad del partido para afrontar un futuro mejor para la villa y para conseguir el mayor número de votos posible para Mariano en el próximo mes de marzo. Aún no se había repuesto del susto el morador de la Diputación cuando van los militantes de O Barco -ya se sabe que la quinta provincia se siente marginada históricamente y reclama constantemente cariño- y le dan un nuevo achuchón a su salud. Tras el «episodio Revuelta», que dejó al Partido Popular valdeorrés en la uci, se acudía a un congreso extraordinario en el que la candidatura oficialista de Carlos Terán se presentaba como clara vencedora. Y otra vez se rompió la baraja: desembarco de Fraga, Palmou y Baltar... y victoria de los críticos de Gonzalo Rodríguez, antiguo edil de Democracia Galega. Mientras desde el entorno de Baltar se hace un llamamiento a la unidad y se asegura que son inexactas las interpretaciones que apuntan a un malestar en el feudo del viejo maestro de Luintra, entre las bases se dejan oír las versiones contrarias: la militancia que discrepa de la forma paternalista y excesivamente personalista de llevar el partido que tiene Baltar reclama una nueva etapa para esta formación.