El hombre, con problemas psiquiátricos, prendió fuego de madrugada a la casa donde vivían Los vecinos no pudieron socorrer a la víctima, que pidió auxilio desde la ventana
21 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Carmen Louzao Rodríguez, de 69 años de edad, resultó calcinada hacia las cuatro y veinte de la madrugada de ayer en su casa de Montillón de Arriba, en A Estrada. Su sobrino José Ramón L.?P., de 35 años, fue detenido por la Guardia Civil estradense, acusado de incendiar la vivienda que desde hace años compartía con la víctima, a la que, según los vecinos, encerró en su habitación. Carmen pidió auxilio a través de la ventana a los habitantes del cercano Montillón de Abaixo, que se vieron impotentes ante la extrema rapidez con que se extendió el fuego, facilitada por la estructura de madera que conformaba el interior de la vieja casa de piedra. Mientras, como ajeno a la realidad, su sobrino deambulaba por delante de la vivienda. Cámara térmica El cuerpo de la mujer fue hallado por bomberos de Silleda con la ayuda de una cámara térmica, al lado de la ventana abierta. Era el dramático epílogo a una tragedia anunciada, según la opinión vecinal. El sobrino de la víctima padecía problemas psiquiátricos desde hace años, que se vieron agravados con el fallecimiento de su padre. En los últimos dos meses eran más que evidentes: recorría la aldea descalzo, y apenas salía de la casa. «Estaba como perdido», recuerda un hombre de su misma edad de la parroquia, que señala: «Esta desgracia xa se vía vir». De hecho, hace unas semanas José Ramón se encerró en la vivienda, e impidió a su tía entrar hasta que lo convencieron los vecinos. Señalan éstos que el pasado verano había dejado de tomar la medicación prescrita dentro de su tratamiento psiquiátrico. No era la primera vez que se sometía a cuidados médicos por este motivo. En Montillón recuerdan que «foi ó servicio militar, e volveu ós poucos días para a casa xa por este motivo». También apuntan que por sus desequilibrios le fue retirada la escopeta con la que cazaba. La parroquia, consternada, recordaba ayer estos episodios y se preguntaba por qué nadie había actuado ante esta situación. El cuerpo calcinado de Carmen Louzao, que hoy recibe sepultura en su parroquia natal de Arca, fue trasladado al Anatómico Forense de Santiago para practicarle la autopsia. Por su parte, José Ramón L.?P. prestó declaración ante el juez de A Estrada tras ser detenido, y fue conducido más tarde al hospital psiquiátrico de Conxo.