«Esto del ''Prestige'' es como si se culpara del 11-S a los bomberos»

Pablo González
Pablo González REDACCIÓN

GALICIA

XOSÉ CASTRO

El hombre al frente del gabinete de crisis y que decidió alejar el petrolero asegura que volvería a hacerlo si se dieran las mismas circunstancias

20 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

José Luis López-Sors es, aparentemente, un hombre tranquilo. Entre los radares de la torre de control de A Coruña, el director general de la Marina Mercante apenas transmite desasosiego, a pesar de ser el único miembro de la Administración imputado en el caso Prestige . Aunque sus palabras se mueven en el estrecho margen que permite una situación procesal que se aventura compleja, López-Sors, ferrolano e ingeniero naval de 63 años, no disimula una necesidad urgente por explicarse. -Un petrolero similar al «Prestige» acaba de pasar frente a Galicia, ¿volvería a decidir alejarlo en caso de accidente? -Cada emergencia, cada crisis, hay que atenderla con la información y los datos de cada momento. Si se dieran las mismas circunstancias que en el Prestige , obviamente tomaría las mismas decisiones. -¿Por qué lo alejaron? -Era un buque sin máquina, sin tripulación por decisión de su capitán, con graves defectos estructurales, vertiendo desde el primer momento y que derivaba hacia la costa sin ningún tipo de control. La información y la colaboración que se recibían del capitán eran insuficientes y, si no se hubiera hecho lo que se hizo, que es el estándar técnico en situaciones similares, se hubiese estrellado contra las costas de Muxía con una consecuencias infinitamente más dañosas. -¿Cómo informó al ministro de Fomento? -Por teléfono. Me dijo que no dudara en utilizar todos los medios disponibles del Estado. -¿En algún momento se barajó refugiarlo en Corcubión?, ¿por qué no se hizo? -Es conocido que se barajaron diferentes posibilidades, con diferentes asesoramientos técnicos, y ha quedado acreditado que no se podía conducir a ningún sitio de la costa en esas condiciones sin correr un enorme riesgo. -Pero no se entiende muy bien que, si se pretendía alejarlo en busca de aguas tranquilas, el rumbo inicial fuera noroeste. -Los rumbos decididos persiguieron el objetivo de proteger al buque y a su costado herido de estribor de los embates de las olas y del viento. -Cómo se encuentra al quedarse solo ante el proceso judicial, ¿se siente una víctima? -Yo respeto el funcionamiento de la Justicia, nunca he hecho declaraciones, ni las voy a hacer sobre asuntos que tendrán que decidir los jueces. Los que sí son unas víctimas, en mi opinión, son todas las gentes que trabajan en el salvamento marítimo arriesgando sus vidas para salvar las de los demás y que están siendo injustísimamente tratados por algunos oportunistas sin sentido del Estado ni de la responsabilidad. En esto del Prestige es como si la culpa de lo que pasó el 11 de septiembre en Nueva York se la echaran a los bomberos. -¿Nunca pensó en dimitir? -Ni por un solo segundo se me pasó por la cabeza dimitir. Cuando uno tiene una responsabilidad, la asume y la ejerce como mejor sabe, aunque debo reconocerle que el momento más duro no fue el Prestige , sino el injustificado ataque contra mi familia. -¿Cuál cree que fue la causa inicial del accidente del «Prestige»? -Es absolutamente evidente que el barco no estaba en condiciones de navegar pues tenía deficiencias estructurales. Los que provocan el riesgo no tienen derecho a echar la culpa de los accidentes a quienes no son más que sus víctimas. Poner a navegar barcos en estas condiciones es como jugar a la ruleta rusa con el tambor del revólver repleto de balas, decirle al muerto que la culpa la tiene él y que, encima, nos invite a chocolate. Además, la clasificadora lo dejó navegar en esas condiciones y con las consecuencias que todos hemos padecido. -¿Cuál es su opinión sobre la actitud de Remolcanosa con el «Ría de Vigo» durante el remolque del petrolero? -Hemos abierto un expediente, que se está tramitando para ver si hay alguna incorrección. En todo caso, nunca hacemos juicios de intenciones, ni hemos puesto en cuestión la honorabilidad de nadie. Si hay algo que decir, se dirá al terminar este expediente administrativo. Quiero aprovechar para felicitar la profesionalidad de todos los tripulantes de los remolcadores actuantes y destacar la heroicidad de los dos tripulantes del Ibaizabal Uno . Sin tener una experiencia previa, aceptaron ir al Prestige para ayudar a dar el remolque.