Romay se asoma de nuevo

La Voz

GALICIA

XURXO LOBATO

Ninguno de los conselleiros que taconeaba por el vestíbulo le dio importancia. Ciento y una veces Baltar les ha interpelado a ellos con idéntica expresión, fuera en un hotel, por teléfono o después de tocar el trombón en alguna romería popular. El récord conocido de telefonazos de Baltar en un mismo día a un mismo conselleiro se sitúa por encima de la media docena. En los últimos meses, a los «mírame iso» que se escuchan en los despachos de la Xunta de boca de Baltar, Louzán y otros jefes provinciales del aparato del PP, se han reincorporado los de Romay Beccaría, presidente del Consejo de Estado. Coincidiendo con la salida traumática de la Xunta de Cuíña en enero, la sombra del espigado ex ministro coruñés se asoma cada semana un poco más sobre una derecha gallega a la que le falta menos para repartirse la herencia del fraguismo. Paradójicamente, había sido Fraga quien forzó en el verano de 1999 la salida de Romay de la presidencia del PP de A Coruña, después de que éste desafiara sin éxito al otrora todopoderoso eje Lugo-Pontevedra-Ourense (Cacharro, Cuíña y Baltar). Pero Romay regresa. A los despachos de la Xunta ya han retornado sus «mírame eso», aunque envueltos en circunloquios. Y a donde quiere volver es a la presidencia provincial del PP reencarnado en algún fiel seguidor. Su primer candidato era Carlos Negreira, antiguo colaborador suyo y ahora director general con el conselleiro Núñez Feijoo. El responsable de Portos quedó descartado al conocerse que carecía del carné del partido. Con el segundo candidato seleccionado no habrá pifias en su afiliación: el aún presidente de la diputación coruñesa, Torres Colomer, es ya un clásico en el PP. Casi tanto como el mismo Romay, cuyo retorno le añade emoción a esa otra carrera de obstacúlos que es la sucesión de sucesiones. La de Fraga.