Beiras acusa al PSOE de romper los pactos con el BNG

S. Lorenzo / A. Lugilde SANTIAGO / REDACCIÓN

GALICIA

Los socialistas, que reclaman serenidad, intentarán reunirse mañana con el Bloque para reconducir la crisis La crisis de Vigo pone en riesgo la alternativa de izquierdas para la Xunta. Los socialistas pretenden reunirse mañana con el Bloque para salvar su acuerdo

18 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La crisis del Concello de Vigo amenaza con resquebrajar la alianza progresista de nacionalistas y socialistas para asaltar conjuntamente la Xunta dentro de dos años, coincidiendo con la anunciada retirada de Fraga. La brecha entre el PSOE y el BNG se agrandó ayer con los ataques lanzados por Xosé Manuel Beiras, todavía portavoz nacional del Bloque. Acusó a los socialistas de romper, en Vigo y Santiago, el pacto suscrito en junio por ambas fuerzas políticas para gobernar medio centenar de ayuntamientos y la Diputación de A Coruña. Beiras dio por interrumpidas las relaciones entre las direcciones gallegas del Bloque y el PSOE. De este modo, la ruptura del gobierno de coalición de Vigo se ha convertido ya en una crisis política en el ámbito autonómico. Beiras reclamó la intervención del secretario general del PSOE gallego, Emilio Pérez Touriño, para que «restableza a normalidade en Vigo» y obligue al alcalde de Santiago, el también socialista Sánchez Bugallo, a formar un gobierno de coalición con el BNG. Los socialistas le respondieron con un llamamiento a la serenidad por parte del secretario de Organización, Antón Louro, quien mañana intentará reunirse con su homólogo del BNG, Francisco García, para buscar una salida a la crisis. Con independencia del caso concreto de Vigo, en las direcciones de PSOE y Bloque existe temor por la imagen negativa que trasladan a la sociedad gallega, pues ambas fuerzas no han logrado formar gobiernos estables en la mayor ciudad de Galicia, ni con mayoría del Bloque ni con la del PSOE. Malestar con Mariño Los socialistas habían iniciado el curso político con un plan de trabajo marcado por el objetivo de alcanzar en el 2005 el poder en la Xunta conjuntamente con el Bloque. Por eso, en una parte del PSOE gallego existe un indisimulado descontento con Pérez Mariño, pese al firme apoyo ofreecido públicamente. Los críticos con el ex juez, independiente encuadrado en las crisis del PSOE, opinan que le faltó «cintura y paciencia». En el campo nacionalista hay sectores preocupados «pola falta de visibilidade da alternativa», mientras en otros prima el malestar con las «continuas deslealdades dos socialistas». Este análisis provocó que el Bloque haya dejado de calificar al PSOE como un «partido amigo», para considerarlo un simple aliado coyuntural dentro del objetivo de convertir al BNG en la organización mayoritaria en Galicia. La crisis de Vigo, que se suma a la falta de entendimiento en Santiago y a otros conflictos menores como los de Sarria, Porqueira y Carral, se produce después de que el Prestige propiciase el reencuentro de nacionalistas y socialistas, empatados a escaños en el Parlamento gallego. El resultado de las municipales, en las que el PSOE cobró ventaja, contribuyó a avivar las tensiones.