Crónica | El feísmo visto desde fuera El sociólogo catalán Salvador Giner arremete en Pontevedra contra la destrucción estética y el destrozo paisajístico a que está sometida la comunidad
26 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?Visitar las Rías Baixas es llorar». El sociólogo catalán Salvador Giner se mostró así de contundente ayer en Pontevedra. ¿Llorar por las consecuencias del chapapote? ¿Por el amarre de la flota pesquera? ¿O tal vez por la lacra del narcotráfico? No. Giner llora a causa del «destrozo paisajístico, de la auténtica destrucción estética a la que se ha sometido a este país, especialmente en las zonas costeras». Salvador Giner participó en un curso sobre globalización y pequeños países organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Tras alabar las potencialidades de Galicia para acabar de materializar su desarrollo económico, arremetió sin piedad contra el caos urbanístico. Y lo hizo sin cortarse un ápice: «La codicia ha destruido el paisaje. ¿Es que nadie se da cuenta de que Sanxenxo es un monstruo tras otro? ¡Y siguen construyendo, que ayer mismo vi grúas! ¿O no hay nadie que vea que Vilagarcía puede ser muy bonita en las canciones, pero en realidad es horrorosa?». A Toxa, «isla para ricos» Sanxenxo, la ría de Arousa -«que existió, pero ya no existe, no tengan ustedes ninguna duda»-, la isla de A Toxa -«que se ha respetado mínimamente porque es para ricos, pero está rodeada del mismo caos urbanístico»-, o Baiona -«que tiene un parador espectacular y recomendable, pero sólo si es para contemplar el mar»- fueron los objetivos de sus críticas más despiadadas. Tampoco salvó a la ciudad de Pontevedra: «Llevo dos días aquí y he podido pasear por un casco viejo hermoso y bien conservado, pero lleno de cables por todas partes». Suiza e Irlanda El sociólogo catalán reflexionó sobre las causas que han llevado a Galicia a estar a años luz de Irlanda o de Suiza no sólo en el plano económico sino también en cuanto al cuidado estético de su patrimonio: «Aquí hay demasiado nacionalismo y muy poco patriotismo. Y es el patriotismo el que ama, respeta y cuida a su país, el que evita los adefesios urbanísticos, el que vela por no destruir paisajes únicos. ¿Alguien se imagina un valle suizo destrozado visualmente por un edificio de siete plantas?». «Ustedes tenían aquí un patrimonio natural y se lo han cargado», prosiguió Salvador Giner, para quien todos los partidos políticos deberían de incluir obligatoriamente en sus programas electorales medidas para fomentar «la recuperación estética» de Galicia. A la hora de buscar algún culpable de este «descalabro indecente», el sociólogo no sólo se remontó a la etapa franquista, «que promovió políticas inadecuadas», sino también a las actuaciones de «no pocos» ayuntamientos plenamente democráticos.