Muere el coche, aumenta el mito

La Voz

GALICIA

ANDREW WINNING | AFP

El mundo a los cuatro vientos La firma Volkswagen suspende definitivamente la producción del legendario Escarabajo, que ya sólo se producía en una fábrica de la ciudad mexicana de Puebla

30 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Imagínese a una persona de unos setenta años, que en su infancia acompañó al bestia de Adolf Hitler en la invasión de Polonia, que en su juventud fue besado por Marylin Monroe y participó de las aventuras amorosas de John Lennon, que incluso triunfó como estrella de Hollywood y que ahora mismo está pudriendo su vejez en un alpendre de Cambados, o quizás muy cerca de donde usted vive. Pues no se esfuerce más. Esa persona no existe. Es solamente un coche, con nombre de coleóptero patatero, por mucho que Walt Disney se esforzara en fabricarle un alma casi cristiana. La firma Volkswagen exterminó ayer el legendario Escarabajo, un ingenio de cuatro ruedas lanzado para simbolizar el «milagro económico alemán» y que ayer salió por última vez de fábrica en México, el único país del mundo que seguía produciendo de forma casi numantina un utilitario al que la prensa especializada francesa llegó a bautizar como «ciudadano del siglo XX», distinción concedida con permiso de la Renault o la Citroën. El último Vocho, este el nombre que recibe el Escarabajo en el país de Pancho Villa, salió ayer de la cadena de montaje de la ciudad mexicana de Puebla y forma parte de una edición de 3.000 ejemplares, disponibles en colores azul y beige crema, que se venderán a unos 7.000 euros. Pero este precio es un mero espejismo. Una empresa radicada en Munich, la ciudad que lo vio nacer, ha recibido 200 pedidos de este modelo que se comercializará en Alemania al doble de precio. «Es sin duda la última oportunidad de tocar el mito», se justifica Nicolas Rosenow, propietario de la firma importadora Omnicar. El mérito que posee el Escarabajo es que, pese a tener un nacimiento un tanto grisáceo, llegó a seducir a tres generaciones de conductores. En 1934, el iluminado de Hitler llegó a la conclusión de que necesitaba un auto a un precio razonable para poner sobre ruedas al pueblo alemán. Y compartió su visión con el ingeniero Ferdinand Porsche, que en 1939 ya había construido el primer prototipo de Kaefer (Escarabajo), bautizado por el führer como «la fuerza por la alegría». Durante la Segunda Guerra Mundial, el pequeño coleóptero fue remodelado para fines militares y el 25 de mayo de 1945 -con Hitler muerto y Porsche en la cárcel- las potencias aliadas decidieron volver a construir el ingenio de Volkswagen con material bélico reciclado. Lennon, Warhol y Disney Cuando la selección alemana de fútbol se paseó en un modelo descapotable en 1954 para celebrar su campeonato del mundo, el Escarabajo se producía ya en cadenas de montaje de Bélgica, África del Sur, Nueva Zelanda y Brasil. Pero fue en la década siguiente cuando se consagró su leyenda. John Lennon, a la sazón miembro de los Beatles (escarabajos en inglés), lo convirtió en su coche particular, mientras Andy Warhol lo transformaba en un icono del pop-art y Walt Disney se encargaba de darle una apariencia casi humana al crear a Herbie, un coche que aunque no llegaba a hablar, sí ponía mucho empeño en ganar todas las carreras en las que participaba. La democracia de la carretera, que en España llegó con el Seiscientos, la representó en medio mundo el VW Escarabajo, pues ha sido el coche más fabricado del mundo, con casi 22 millones de ejemplares. Aunque en Europa cesó la producción de este prototipo en 1978, las fábricas de Brasil y México siguieron pariendo fuscas y vochos durante años. Al menos hasta ayer, en que murió el coche para alimentar todavía más su mito.