Crónica | Un conductor ebrio, contra la policía
21 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.¿Cuántas veces han sentido esa sensación de odio y rabia hacia las fuerzas de seguridad ante una multa que consideran injusta? En Vilagarcía, un conductor decidió dar rienda suelta a su ira, a pesar de que la sanción no era inmerecida. Su venganza le ha valido el título de pincharruedas , porque a ello se dedicó durante la madrugada del domingo. Todo porque consideraba injusto que, después de haber tenido un accidente y haber dado positivo en el control de alcoholemia, inmovilizaran su vehículo. Alrededor de las cinco y media de la mañana, C.J.V.S., natural de Valencia y de 40 años de edad, colisionó con su turismo en una calle de Vilagarcía. El siniestro fue atendido por la policía local que, tras hacerle soplar, comprobó que el conductor estaba ebrio. Acto seguido, se procedió a la inmovilización del coche. Apenas una hora después, un ruido alertaba a los agentes de guardia que salieron a la calle y comprobaron que tres de los vehículos policiales tenían las ruedas completamente destrozadas. Una patrulla salió a la búsqueda del gamberro y, un poco más adelante, pudo ver a una persona agachada que seguía rajando el neumático de otros coches. Al intentar detenerlo, el sujeto se resistió y fue entonces cuando pudieron comprobar que el detenido era, ni más ni menos, el mismo conductor al que, poco antes, habían hecho la prueba de alcoholemia. Los agentes se vieron obligados a reducirlo y lo metieron en el interior del coche policial. Pero ni ahí cesó en su empeño de verse libre. El trayecto hasta las dependencias policiales se lo pasó propinando patadas y cabezazos a los cristales. Se procedió entonces a trasladarlo a la Comisaría vilagarciana. La sorpresa fue que, al llegar, los agentes se dieron cuenta de que el coche de la policía nacional también tenía varias ruedas pinchadas. En sólo una hora, este vengativo conductor tuvo tiempo de rajar los neumáticos de tres coches de la policía local, uno de la nacional, otro del Concello y otros tres de particulares. Para que alguien se atreva a retirarle de nuevo su automóvil.