Era la única que podía rescatar a dos muchachos que el jueves estuvieron a punto de ahogarse en Arteixo. No se lo pensó dos veces, Paula cogió sus aletas y se lanzó al agua
06 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Nadie se tiraba, y sabía que ni la policía ni Protección Civil podían hacer nada, se iban a quedar en la orilla» «Había corrientes, pero si no estuviese segura de mí misma, no entraría al agua» «Lo primero que hice al llegar al lado de los chicos fue tranquilizarlos. Estaban muy nerviosos y no podían mover las piernas para nadar» Paula Iglesias quería «desconectar». Estos días realiza las pruebas para conseguir una plaza de socorrista en Arteixo. El jueves decidió dar un paseo por la playa de Sabón, y se tropezó con el examen más difícil y real de su vida: salvar a dos jóvenes, de 14 y 15 años, que se estaban ahogando. «Aunque es pronto, ?relata Paula? había bastante gente en la playa. Gritaban y pedían ayuda. Pero nadie se tiraba, y yo sabía que ni la policía ni Protección Civil podían hacer nada, se iban a quedar en la orilla». Y los problemas aumentaban para los dos chicos, arrastrados por la corriente. Paula no lo dudó. Fue a buscar sus aletas y se lanzó al agua: «La gente me gritaba que no entrase, que el mar estaba chungo». Y lo estaba. «Sabía que había corrientes, pero si no estuviese segura de mí misma, no entraría», explica la joven, que el verano pasado trabajó de socorrista en esta misma playa y la conoce bien: «Pero esta vez no tenía el apoyo de mis compañeros, ni iba a aparecer la zódiac». Esta monitora de natación de 22 años no se amedrentó, y en pocos minutos llegó hasta los dos bañistas, que estaban en medio de una rompiente de olas. Paula recuperó la tabla de surf de los muchachos: «Lo primero que hice al llegar a su lado fue tranquilizarlos. Estaban muy nerviosos y no podían mover las piernas. No tuve miedo ?asegura?, pero el mar impone mucho respeto. Te puedes meter bajo las olas, pero las corrientes te llevan». En poco menos de quince minutos, Paula y los dos chicos estaban a salvo, y con la lección bien aprendida. «Les dije que no se volvieran a meter con el mar así. Lo mejor es prevenir, es algo que siempre intento enseñar. El agua te puede dar un susto en menos de nada», cuenta la joven heroína, que este verano quizá siga salvando vidas en las playas de Arteixo.