La banda terrorista ETA recaba la información más exhaustiva posible sobre los familiares de sus nuevos integrantes en sus propios pueblos de origen para evitar 'topos'.
18 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El interés por extremar esta medida responde a la psicosis de 'infiltración' de la cúpula etarra por la cascada de detenciones habidas en España y Francia en los últimos meses, y comprende interrogar a parientes y otras personas del entorno de los aspirantes a terroristas para comprobar las dudas sobre su trayectoria, según informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista. El acopio de información sobre los nuevos etarras es, según las mismas fuentes, producto de la autocrítica por la seguridad interna de la banda, y forma parte de los planes que la organización terrorista ha puesto en práctica recientemente para descubrir 'topos' y evitar más detenciones. De hecho, la Policía asestó un nuevo golpe al núcleo que ETA trataba reconstruir en el País Vasco y Navarra que se saldó con nueve detenciones. Esta operació. policial fue continuación de otra desarrollada el 19 de febrero pasado que arrojó un balance de 15 detenidos. La pista que permitió desencadenar ambas operaciones, dirigidas por el magistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, fueron los documentos y el material informático intervenido en Francia al jefe de 'comandos', Ibón Fernández Iradi, 'Súsper', en diciembre pasado. 'ASUNTOS INTERNOS' En este sentido recuerdan que la policía francesa intervino un documento que demuestra el interés de la cúpula de ETA por establecer uan especie de grupo de 'asuntos internos' encargado de evitar nuevas detenciones y descubrir posibles colaboradores de las Fuerzas de Seguridad dentro de la organización, además de identificar descuidos que puedan servir de pistas para la desarticulación de nuevos comandos. Se trata de un borrador de dos folios que los agentes galos descubrieron en el interior de la mochila del presunto etarra Agustín Figal Arranz, ex dirigente de EKIN, Gestoras Pro Amnistía y Jarrai en Vizcaya, hasta que se integró en ETA en noviembre de 2001. Figal fue detenido junto a Fernando Bert Arrechea en Agen (Francia) el 5 de noviembre de 2002 y estaban considerados como destacados miembros del denominado 'aparato de captación' de ETA. Junto a estas medidas se suman los filtros rigurosos que la banda terrorista ha impuesto a la entrada de huidos de la 'kale borroka', lo que explica el hecho de que sólo unos pocos de los más de 200 jóvenes con antecedentes en actos de violencia callejera hayan ingresado en la organización terrorista. De hecho, entre la documentación intervenida a ETA hay manuales dirigidos a sus nuevos activistas que, entre otras consignas, recogen normas para adoptar las máximas precauciones a la hora de detectar posibles infiltrados. Incluso, en algunos documentos internos reconocían que una de las causas de la tregua era ganar tiempo para localizar a los 'topos'.