La vida de Cristina R., de 26 años, pendía a última hora de ayer de un hilo. Un hilo que se convirtió en la esperanza de familiares y compañeros que, en la tarde de ayer, recibieron la noticia de que alguien se había ensañado con ella tras robar en el negocio que atendía, Noroeste de Gas Canalizado, ubicado en la calle de Honduras, en el barrio coruñés de Labañou. A las seis y media de la tarde, uno o más individuos que todavía no han podido ser identificados por la policía nacional -agentes de la judicial y de la científica llevaban ayer la investigación del caso- entró en el local con intención de robar tras comprobar que Cristina estaba sola en el interior. Al parecer, el delincuente rondaba minutos antes por las inmediaciones. Poco se sabe de lo que pasó. Se desconoce si la mujer trató de resistir el asalto o si fue el propio individuo el que aprovechó que no había testigos para ensañarse con la víctima. El caso es que rodeó su cuello con un cable y apretó hasta casi asfixiarla. La agresión fue tal que Cristina ingresó en el hospital Juan Canalejo con hipopsia (falta de oxígeno en el cerebro). Botín La policía pudo comprobar después que faltaba dinero de la caja y algún material, aunque no se llegó a concretar ni la cantidad ni el tipo de género robado. Los agentes obligaron al resto de los trabajadores de la empresa, que luego irían apareciendo por el local, que sellaran sus bocas para no entorpecer las investigaciones. Fruto de la agresión, la mujer sufrió una parada cardíaca, de la que fue atendida por un médico del 061 en la calle, donde apareció la víctima, no se sabe si por su propio pie o auxiliada por alguien. La unidad móvil medicalizada de ese servicio sanitario trasladó a Cristina a la UCI del Canalejo, donde permanecía, a última hora de la noche, ingresada. La policía tomó ayer declaración al propietario y a otros empleados del negocio. Aunque desde fuera no se apreciaron signos de alteración alguna, parece que el individuo o individuos que asaltaron el local revolvieron los objetos de la oficina interior, donde probablemente fue cometida la agresión. Los agentes permanecieron varias horas buscando pistas y tomando pruebas en el negocio. Auxilio Los empleados estaban muy consternados por el suceso. Algunos tienen la edad de Cristina y lamentan no poder encontrarse en el momento del ataque en el interior de local para prestarle auxilio.