Las expectativas generadas por la reforma legal incrementaron la afluencia de argentinos a la oficina española, muchos de ellos sin derecho a obtener el pasaporte
09 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Entre dos y cinco euros al cambio costaba ayer encargarle a alguien que esperase el turno en la cola del consulado de España en Buenos Aires. «Como ahora no hay que esperar tanto como antes, cobramos menos. La tarifa depende de la cara que tengan, de si parece que tienen plata o no», explicaba un veterano colero . Ayer, volvía a haber bastante más animación ante el consulado. Un 40% más que normalmente, según los funcionarios, aunque no se produjo la temida avalancha. Se estima que, por efecto de la nueva ley, cerca de 350.00 argentinos más estarán en condiciones de adquirir la ciudadanía. «Yo soy nieto de españoles y vine para ver si podía tener la ciudadanía pero no entiendo muy bien, ya que soy mayor de edad así que tendría que tener un año de residencia allí. No sé si me van a dejar radicar sin los papeles en orden», señaló, Mariano Fernández, un joven que estudia en la universidad estatal de Ciencias Económicas Marta Fariña ayer era una de las personas que se presentó con la ilusión de conseguir la ciudadanía: «Tengo 62 años y las veces que vine a averiguar me dijeron que no podía hacerlo. Pero ahora con la nueva ley tengo más esperanzas. Mis abuelos eran gallegos, de Lugo, y tengo dos hijos a los que me gustaría transmitirle la ciudadanía. Yo no tengo medios para ir, así que lo hago por ellos». La demanda de ciudadanía para nietos mayores de edad, incluso habría llegado a los tribunales. «Conozco el caso de una señora que, mediante una presentación ante un juez, logró que le dieran la ciudadanía a su hijo mayor para que no hubiera diferencia con su hijo menor», decía en la cola Carmen García.