Luis Falcón Pérez es un personaje hecho a sí mismo sobre dos pilares: la hostelería y la promoción inmobiliaria. Como hostelero, comenzó con un chiringuito en la playa vilanovesa de As Sinas, y acabó creando los primeros eslabones de una cadena de pizzerías: Cosa Nostra. Sólo llegó a abrir sucursales en Vilagarcía y Ribeira, pero no tardó en traspasarlas. Esta carrera profesional se vio truncada en la primavera del año 1988, cuando un juez de San Sebastián ordenó su detención como presunto organizador del transporte de un alijo 1.188 kilos de hachís, confiscado por la Guardia Civil en Fuenterrabía. Los buenos oficios de sus letrados -en primer lugar Pablo Vioque y luego el catedrático Rodríguez Mourullo- no le sirvieron, sin embargo, para librarse de una condena de 12 años de cárcel y 100 millones de pesetas de multa. Cuando cumplió su condena y regresó a Vilagarcía, se volvió a dedicar a lo suyo: la promoción inmobiliaria y los negocios de hostelería.