La brigada aerotransportable realizó desde 1995 tres campañas en Bosnia y dos en Kosovo «En los próximos relevos no está previsto que volvamos a los Balcanes». Con esta lacónica declaración, fuentes del cuartel de Figueirido (Pontevedra) donde tiene su base en Galicia la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat) ponían punto final a sus misiones de paz en los Balcanes.
01 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El último contingente de gallegos presentes en las montañas de Istok, en Kosovo, regresó el sábado, y con su vuelta a casa se cerró una etapa de siete años, que comenzó en Bosnia en 1995 y finalizó este año en la provincia yugoslava de mayoría albanesa. También parece evidente que la decisión de no volver a los Balcanes no se quedará en los próximos relevos y fuentes autorizadas aseguran que la medida es definitiva mientras no haya circunstancias especiales que lo justifiquen. «Sucedió lo mismo en Bosnia -comenta una fuente de la Brilat-, llegó un momento en que las características de la intervención no precisaba una fuerza de intervención rápida como la nuestra». De hecho, la brigada de Montaña que relevó a la Brilat será sustituida por otra -la Córdoba- que no es una fuerza de intervención rápida. Así, el final de las misiones de los gallegos en esta zona entra dentro de la lógica de este tipo de intervenciones, que precisan fuerzas con las características de la Brilat en las primeras fases de la misión, obviamente las más complejas. En Kosovo, las labores de pacificación «han avanzado mucho» y la caída de Milosevic ha rebajado las tensiones en la zona. Esta situación, así como las necesidades de la guerra internacional contra el terrorismo, propicia que la brigada aerotransportable se prepare para nuevos desafíos. En una entrevista a un periódico asturiano -la Brilat tiene un cuartel en Asturias-, el general jefe, Vicente Díaz de Villegas, señalaba que su brigada no volvería a los Balcanes «a no ser que cambie la situación». Este escenario coincide con la determinación de los ministros de Defensa de la OTAN de reducir paulatinamente las fuerzas de pacificación en la zona. Balance El balance del trabajo de los soldados, fundamentalmente gallegos y asturianos, es positiva. En Kosovo, por ejemplo, realizaron labores a caballo entre lo militar y lo humanitario, como la protección de las minorías étnicas -serbios y gitanos- en la zona de su influencia (el área de Istok). También es reseñable la labor de la unidad de Zapadores, que durante la misión de la Brilat en Kosovo se dedicaron a la peligrosa tarea de desactivar minas en un país que estaba plagado de estas trampas mortales. También tuvieron algún que otro susto, como fue la polémica por el uranio empobrecido y su supuesta relación, finalmente descartada, con casos de cáncer.