El alcalde de Ourense, Manuel Cabezas, ha dado instrucciones a los servicios técnicos del Concello para que ordenen el derribo de Carrefour -instalado en parte del término municipal ourensano, pero con licencia del de Barbadás- el 28 de este mes. Cabezas reacciona de esta forma a la pasividad de la multinacional frente a los requerimientos de la institución local ourensana para llegar a un acuerdo -se le pedía a la firma francesa que construyera unos viales de acceso a la ciudad a cambio de su impunidad en la invasión de territorio- y frente a la sentencia firme del Tribunal Supremo que ordenaba el derribo del centro comercial antes del 27 de este mes. Sin negociación El regidor ourensano se muestra rotundo en su decisión de no intentar, a partir de ahora, negociar ya nada con Carrefour: «Se han estado riendo en la cara de todos los ourensanos así que no pienso sentarme con esos señores para negociación alguna. Si el día 27 no está derribado el inmueble, los servicios jurídicos del Concello tienen instrucciones para que ordenen la ejecución de la sentencia». Cabezas sale así al paso de la petición del grupo municipal del BNG de convocar una junta de portavoces para llegar a una decisión definitiva sobre la situación del centro comercial. El BNG sospecha que el gobierno local no quiere adoptar una decisión negativa para la firma comercial teniendo en cuenta que a lo largo de los últimos cuatro años ha abierto tres expedientes sancionadores a la empresa, imponiéndole multas económicas importantes, pero que jamás le llegó a notificar.