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La Irmandade de Caracas recomienda a los emigrantes que tomen precauciones La delincuencia provocada por la crisis económica se ceba con la nutrida diáspora gallega.
02 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La oleada de delincuencia que padecen desde hace cinco años los países latinoamericanos está complicando enormemente las condiciones de vida de las más de 600.000 familias gallegas emigrantes, ya de por sí afectadas por la durísima crisis económica que afecta a esos estados. Desde 1998, cerca de un centenar de personas de origen gallego fueron secuestradas en países como México, Colombia, Venezuela y Brasil. La cifra recoge tanto los sucesos oficialmente reconocidos como los no denunciados, que generalmente responden a la modalidad del rapto express, e incluye la desaparición de José Villaverde, el último gallego secuestrado en Venezuela. Situación límite en Caracas «Hay que tomar precauciones y tirar hacia adelante», asegura Manuel Diéguez Otero, presidente de la Irmandade Galega de Caracas. Diéguez reconoce que la falta de seguridad en la capital venezolana, en donde residen la mayoría de las 100.000 familias gallegas emigradas a ese país, ha alcanzado límites casi insoportables. «Sólo nos queda esperar que las cosas mejoren un poco en materia de seguridad», afirma. La situación no es privativa de Venezuela. En Buenos Aires, la capital de Argentina, donde hay más de 350.000 originarios de Galicia sin contar a sus descendientes, se comete un delito con violencia sobre las cosas o las personas cada sesenta segundos. En México, la mitad de los secuestros declarados en 1998 afectaron a gallegos, y en Brasil hay familias que han visto asaltadas sus casas a punta de pistola en más de dos ocasiones. Las cosas no van mejor en Colombia, donde guerrillas, narcotraficantes, paramilitares y Ejército mantienen una guerra civil soterrada que afecta sobre todo a la población civil.