La falta de criterios urbanísticos ha hecho de Galicia un batiburrillo arquitectónico
30 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Si el anteproyecto de la Ley de Ordenación Urbanística y Protección del Medio Ambiente, que se presentará en septiembre en el Parlamento, hubiera entrado en vigor hace veinte años, Galicia, y especialmente la Costa da Morte, no tendrían ningún parecido con lo que son actualmente. Deambular por las carreteras de las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra es adentrarse en un auténtico mar abierto de casas construidas al buen entender de sus dueños. En las últimas décadas no hubo apenas restricciones, con lo que la anarquía se convirtió en la tónica habitual, con sus ventajas y con sus incovenientes. A este fenómeno se unió también el regreso de muchos emigrantes que en los años cincuenta hicieron la maleta con destino a los países de Centroeuropa. Según el arquitecto César Portela, el retorno de estas personas, que trajeron consigo los cánones constructivos de esas naciones, contribuyó a que se creara un panorama urbanístico tan heterogéneo. Además, los pisos de las cass se aumentan en muchas zonas del ámbito rural en función de los hijos que se tengan y de cómo se vayan a repartir las herencias. Policía contra el feísmo La situación en los últimos años tampoco se ha solucionado. Siguen proliferando las construcciones ilegales. Arquitectos de la comarca, como el ceense Xoan Creus Andrade y el porteño Vicente Rivas, reclaman más control institucional. El primero, incluso, señala que no sería mala idea crear una verdadera policía urbanística que vele por el cumplimiento de las leyes. Los criterios estéticos por los que se guiaron las viviendas estaban sólo en posesión de la persona que levantaba la casa. ¿Bueno o malo? La máxima del periodismo de que los hechos son sagrados y las opiniones, libres, viene como ni pintada a esta situación. «Le puse azulejos a la casa porque era una moda», comenta Víctor Silvarredonda, un vecino de lugar cabanés de A Piolla. Los usos y costumbres han creado un variopinto paisaje.