Sergio González ha tenido mala suerte. Durante sus tres años de alcalde se sucedieron las malas noticias para Viana, como la aparición en su municipio del primer caso de vacas locas de España y el todavía inaclarado asesinato de una joven. Y, además, ha tenido que bregar con la crisis política casi desde su mismo nombramiento. -¿Esperaba ser alcalde? -Cuando me presenté a las elecciones no podía descartar nada. Pero nunca pensé que me fuera a ver involucrado en un problema como éste, de que no te dejen gobernar. Si lo hubiera sabido, no me hubiera presentado. -¿Por qué no formaron un gobierno de coalición? -Había muchos intereses personales y pocos intereses generales. Así que tuvimos que hacernos cargo del gobierno en minoría en un ayuntamiento con muchos problemas, sin liquidez y con un conflicto laboral. -¿No pensó en dimitir? -Nunca. Tuve motivos más que suficientes para renunciar, pero yo nunca tiro la toalla ni me rindo. -La oposición lo acusa de no hacer obras. -Me han echado muchísimas cosas abajo. Seguro que si hubiera querido derribar el castillo, sí que me hubieran apoyado, para enterrarme. -Parece inexplicable que no lo hayan destituido. -Nunca me preocupó la moción de censura y no sé por qué no se presentó. A lo mejor tenían miedo a asumir la responsabilidad. -¿Va a presentarse a la reelección? -Aún no lo he decidido. Veo que hay mucha maldad en la política.