CAMBIA LA VOZ y cambia la ubicación de estos comentarios sobre el tráfico, una importante actividad de los hombres incardinada en la realidad social para afectar a tantos aspectos de la vida comunitaria en la inmensidad de países.
25 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Por sus efectos positivos, y tristemente por los negativos, el tráfico cualifica de algún modo el signo de los tiempos que corren, ya a partir del primer tercio del siglo XX. Y siendo el tráfico nuestro asunto, es inevitable la referencia a ese reciente episodio ocurrido en la autopista A-55 (A Coruña-Carballo), en Arteixo, en el que perdieron la vida cuatro jóvenes, apenas comenzado un corto y distendido viaje. Impresiona y sobrecoge el accidente, cuyos detalles ya se conocen. Pero tanto o más impresiona el testimonio del quinto ocupante del coche, que sobrevivió al siniestro.. Su explicación de los hechos es tan nítida como dramática cuando dice: «A 170 por hora non podes nin abrir a boca».. El relato del accidente y este breve mensaje deberían ser conocidos de tantos jóvenes que conducen automóviles. ¡Como para que alguien se pregunte todavía si la velocidad excesiva es el primer factor de riesgo! Y otra historia de incuestionable elocuencia resulta del mismo accidente, como la que se refiere al uso del cinturón de seguridad: sobrevive a la tragedia el único pasajero que lo utilizaba, y se destrozan los cuerpos de los cuatro ocupantes que viajaban sin sujeción al asiento. Buena lección para los escépticos -que por cierto son legión- en cuanto a una pieza fundamental para preservar la vida en caso de accidente.