Un grovense no come en protesta por la suspensión de las normas

La Voz

GALICIA

VÍTOR MEJUTO

La decisión de Política Territorial le impide construir su casa A estas alturas, el grovense Antonio Prieto lleva más de 48 horas sin comer. Es su particular batalla contra la suspensión de las normas urbanísticas de O Grove. Prieto, marino que igual trabaja en los mares de Noruega que en los de la India, no está en contra de la suspensión porque apruebe el caos urbanístico sino porque el «decretazo» llegó dos días antes de que él recibiera licencia para construir una casa en la que ha enterrado los ahorros de toda una vida en el mar.

14 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Antonio Prieto está en huelga de hambre desde el pasado sábado. No ha comido desde entonces a pesar de ser un hombre de constitución física fuerte y al que le gusta comer lo que el mismo cocina. Prieto ha acampado su hambre reivindicativa en una esquina del adro que rodea al Concello do Grove: extendió su pancarta, su sombrilla y sus aguas con azúcar y está dispuesto a permanecer sin alimentos sólidos hasta el día que tenga que marchar de nuevo al mar, hacia Noruega. Alrededor de Prieto se mueve estos días el abarrote grovense del turismo y el bullicio de las fiestas grandes, el Carmen. Así que mientras Prieto ayuna contra lo que considera un problema burocrático, la circunstancia que lo rodea está llena de bandas de música, de tenderetes con música de Operación Triunfo y de tómbolas. La primera noche no pudo dormir. «Tiña tanta tensión encima que non puiden pegar ollo», dice. Ahora está más tranquilo y sólo sufre «porque con tantos restaurantes arredor non me deixa de chegar o cheiro a cociña»>. Prieto repite a todo el mundo que va a solidarizarse con él que aguantará: «Hai que ser coherentes, non engañar a ninguén e non se engañar a un>«». Se muestra decidido y paciente, pensando que una acción «tan meditada» sirva para recuperar la ilusión de construir su casa.