Marfany ha pasado en semanas de azote verbal de Fraga a adulador compulsivo. Sus comparecencias públicas durante los seis años que duró la travesía política de Democracia Galega aportaron a las hemerotecas una colección de descalificaciones al partido cuyos ideales ahora abraza con toda naturalidad. El coruñés se presentó en la campaña de las últimas autonómicas como «alternativa a la resignación del PP», y la cerró augurando un complejo futuro a un «sindicato de barones» que veía condenado a las disputas por la sucesión de Fraga. El patrón fue la referencia para Marfany. En sus primeras elecciones con DG, las autonómicas de 1997, reprobó con sorna el ritmo de inauguraciones del de Vilalba: «Acabará por desguazarnos Galicia». En plena campaña, Marfany resumía que la disyuntiva que los comicios planteaban a los gallegos era «mantener o quitar a Fraga». Eran tiempos en los que aventuraba que el mensaje del PP estaba «acabado», que Fraga entraba en un «lóxico declive» y que el futuro sería para el «nacionalismo moderado» que abanderaba DG. En las generales del 2000, acuñó el lema Galicia cambiará cuando tú quieras . Marfany prefirió cambiar él antes que seguir esperando.