El pollito de O Son no sabe volar

La Voz

GALICIA

Una gaviota adopta a una cría de gallina después de que un vecino cambiase los huevos del nido

05 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ramón Casais, vecino de Porto do Son, no sabía qué hacer para que las escandalosas gaviotas no criaran en su tejado. El año pasado probó a quitarles los huevos del nido, pero no dio resultado. Las aves volvieron a instalarse en el mismo lugar. Este año probó una nueva técnica: cambiar los huevos de gaviota, que en este caso eran dos, por otros tantos de gallina, que estaban fecundados, para que las aves no se percataran del cambio. Su intención era que los animales abandonaran su hogar, al ver que no tenían descendencia. Pero, a pesar de la evidente diferencia de color de la cáscara de los embriones, la pareja emplumada adoptó a los impostores y siguió incubándolos como si tal cosa. Y, como la naturaleza es sabia, se obró el milagro. Uno de los huevos eclosionó y de él surgió un amarillo pollito. Las aves marinas continúan cuidándolo, gracias a un instinto maternal que no entiende de razas ni colores. Su pequeño hijo adoptivo, que ya tiene tres días, sigue creciendo, a pesar de que su alimentación es muy diferente de la de sus progenitores, a los que reclama sin cesar con su insistente piar. Con su corta edad, el pollito se pasea por el tejado como si se tratase de una auténtica cría de ave voladora. Pero no se mostró muy conforme con ser inmortalizado por las cámaras fotográficas: acabó deslizándose sobre las tejas y fue a parar al canalón del agua. Sus papás, de todos modos, no permitirán que se quede fuera de casa. Ramón Casais no cree que las gaviotas sean las más apropiadas para cuidar adecuadamente al recién nacido, por lo que tiene previsto llevárselo a una gallina para que lo críe. Y, desde luego, no se arrepiente de su acción. Este vecino sonense se lamenta incluso de no haber colocado, al menos, media docena de huevos de gallina en el nido de las gaviotas, lo que sería un gran acontecimiento. De momento, otras parejas de aves siguen criando en los tejados de Porto do Son. De momento.