De prosperar esta propuesta parlamentaria, la flota gallega, compuesta por una treintena de buques, y la portuguesa serían las más perjudicadas. Los armadores gallegos con intereses en el Atlántico Norte ya no se sorprenden de que Canadá busque una nueva fórmula para hacerse con toda el área marítima que ocupan los grandes bancos. Los pescadores canadienses explotan el 95% de ese caladero y la flota gallega sólo tiene acceso al 5% restante, lo que se conoce como la nariz y la cola de los grandes bancos, donde captura fletán, limanda, platija y merluza. El ministro de Pesca de Canadá, Robert Thimbalt, que el pasado lunes se reunió con su homólogo español intenta por todos los medios suavizar la tensión y convencer a los estados europeos de que es necesario relajar la presión pesquera.