Aznar apura en Sevilla el final de su mandato europeo con la resaca de la huelga general
GALICIA
El Gobierno español pretende establecer en la cumbre de la capital hispalense las pautas para reformar la Ley de Extranjería El presidente del Gobierno, José María Aznar, llega hoy a Sevilla para participar en un Consejo Europeo que en gran medida va a servir para calibrar el éxito o la discreción de la tercera presidencia española, la primera de un Ejecutivo del PP, al frente de la Comunidad. Todavía con la resaca de la huelga general celebrada ayer, que incluso ha obligado a retocar la agenda de la cumbre, Aznar pretende que los líderes europeos establezcan en la capital andaluza una pautas en materia de inmigración, que se incluirían casi de inmediato en la reforma de la Ley de Extranjería en la que está trabajando el Gobierno.
20 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La presidencia española de la Unión Europea (UE) pretende que la cumbre de Sevilla sea recordada por haber supuesto un avance significativo en la aplicación de políticas comunes en materia de inmigración y asilo, uno de los problemas comunes de los asistentes. En el Consejo que se inicia hoy, para España es primordial que los Quince decidan establecer un control más eficaz de las fronteras exteriores, que opten por regular mejor los flujos de entrada de extranjeros y que la inmigración sea un aspecto que se incluya también en la política exterior de la Comunidad. Precisamente este último punto es el único nubarrón que puede empañar el éxito que desea Aznar para la que será su última gran reunión al frente de la UE. Aznar necesita respaldos Efectivamente, el presidente español es consciente de que necesita un respaldo sin fisuras de sus socios comunitarios, pero sobre todo de los grandes países -Alemania, Francia, Reino Unido e Italia- para que lleguen a buen puerto su aspiraciones de vincular con la inmigración las relaciones económicas y políticas que los Quince mantienen con países terceros. Aznar tenía de antemano el apoyo del primer ministro británico, Tony Blair, así como el de Italia y Alemania para dotar a la Unión de la capacidad de tomar algún tipo de represalia contra los naciones que no cooperen con Europa en la erradicación del tráfico ilegal de los sin papeles. Pendientes de Francia Y aunque le faltaba el apoyo de Francia, un país que bajo ningún concepto quiere enfadar a sus antiguas colonias africanas, el encuentro mantenido hace tres días con el presidente francés, Jacques Chirac, ha servido para acercar las posiciones. La presidencia española necesita que en Sevilla se produzca un gran acuerdo en materia de inmigración por dos razones. Primero, porque es ya muy difícil que se selle un pacto de semejante envergadura en otro asunto y, segundo, porque el Gobierno estaría legitimado para aplicar de inmediato a las legislación española las pautas del plan global sobre inmigración con la reforma anunciada de la Ley de Extranjería.