Un sector en plena reconversión

La Voz

GALICIA

El mundo del alterne ya no es lo que era. La política de inmigración y el perfil de la clientela ha puesto en marcha una profunda reconversión del sector. Algunos empresarios captaron el mensaje y empezaron a tomar medidas. Anela es parte de la respuesta. Aquellos garitos de carretera, en los que los camioneros mataban las penas con una copa en una mano y una garota ligera de ropas son ya prehistoria. Los pingües beneficios que generaron aquellos antros tercermundistas sirvieron para que algunos empresarios, en muchos casos ya emparejados con la empleada más espabilada, se fuesen con el negocio a la periferia de las ciudades. Allí montaron nuevos locales, más grandes, decentes y confortables, con una oferta de sexo más selecta y variada. Había que dar respuesta a la demanda a una clientela en la que ya predominan los empresarios de mediana edad con alto nivel adquisitivo. Una nueva mentalidad Manolo Baretta, el propietario de La Fuente es un ejemplo representativo de la nueva mentalidad del sector. Hace más de una década alquiló La Luna, en Bergondo. Al poco tiempo montó en frente un restaurante y más tarde una discoteca. Hace un par de años, frente a La Luna inauguraron La Fuente, un local en el que no falta detalle. Este club da trabajo cada día a casi un centenar de mujeres. En un primer momento las chicas eran mayoritariamente sudamericanas, pero el incordio de la exigencia de visado echó a Manolo y a otros colegas del sector en manos de los rusos. Hoy más del 50% de la plantilla procede de los antiguos países del Este. A éstas no les exigen visado para entrar en España, pero a las colombianas, sí. Pero las chicas ya no son el problema para el boyante sector de servicios al que pertenece Manolo Baretta. Los grandes clubes ya no importan directamente la mano de obra femenina, lo prohíben los estatutos de Anela. Ahora sólo tienen que contactar con organizaciones radicadas en los países de origen que les hacen firmar préstamos hipotecarios a un interés del 20% mensual. Si la chica no paga, pierden sus bienes y ponen en peligro la vida de sus familiares, pero es un problema ajeno al club en el que presta sus servicios. Los nuevos empresarios ya no cobran un porcentaje de los servicios sexuales que prestan las chicas a los clientes. Este es el modelo de club que propugna Anela. De momento son minoría, pero son el futuro.