El «caso Ural» destapa el descontento de los modestos

Pablo Gómez Cundíns
PABLO GÓMEZ A CORUÑA

GALICIA

La negociación de un convenio de colaboración entre el Ural y el Barcelona y la reacción del Deportivo a este respecto han sido los dos empujones que esperaba el fútbol modesto coruñés para expresar su descontento con el trato que se les dispensa desde la plaza de Pontevedra, malestar que hasta el momento permanecía latente. El acuerdo vigente entre ambas partes se ha convertido en el caballo de batalla del fútbol modesto coruñés. Por un lado, el deseo de los clubes aficionados de renegociarlo. «En el convenio se establece que el Deportivo no puede tener categorías inferiores, lo han incumplido e incluso aumentan sus equipos; es el momento de denunciarlo. Además, es insuficiente económicamente», explica Ernesto Mariño, presidente del Imperátor. Los clubes argumentan que el Dépor debilita sus equipos, por lo que pierden la categoría y disminuyen sus subvenciones por este concepto. La posibilidad de firmar acuerdos de forma individual seduce a los clubes modestos potentes. En ello coinciden los que más niños manejan: Orillamar, Victoria, Imperátor, Montañeros y el propio Ural. Otros, como el Vioño consideran que les perjudicaría. «Algunos clubes nos llevan los jugadores, y luego pasan de ellos al Dépor llevándose la subvención», razona su presidente, Julio Otero. Por su parte, el gerente del Orillamar, Santi, dice que comprende al Ural «porque hay que buscarse la vida. Si el convenio fuese satisfactorio, no iría a buscar recursos fuera».