UN PARTIDO DE TENIS

La Voz

GALICIA

FERNANDO SALGADO ANÁLISIS

20 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Las preposiciones, como se lamentaba Baroja, son palabras peliagudas que zancadillean el significado de una frase al menor descuido. El tomate de Castroverde se parece a un partido de dobles de la Copa Davis. La dificultad estriba en la colocación del vocablo. Escribir tenis en Castroverde es inexacto, porque el acosado alcalde, el aspirante a descabalgarlo y los ediles de uno y otro bando no son más que figurantes de un partido que se disputa en otras latitudes. Tenis con Castroverde supondría convertir el municipio en la pelota y atribuir aviesas intenciones a partidos que, sin duda, defienden legítimos intereses. En el reverso, tenis para Castroverde implica actitudes positivas de gente que trata de poner orden en el convulso concello, versión que no debe aceptarse por la más elemental prudencia. Pero lo más sorprendente en este encuentro son los emparejamientos. Es poco habitual el tándem Fraga-Cacharro, más aún si enfrente tienen a Javier Arenas -con Rosa Romero como persona interpuesta- y a José Luis Iravedra. El último juego del disputado partido merece la pluma de un cronista deportivo. Sacó Cacharro, dispuesto a desterrar el supuesto desgobierno en el concello. Un servicio duro que malamente pudo contrarrestar Iravedra, con apelación al reglamento: «La moción no estaba autorizada». Socorro Fraga acude en socorro de Cacharro, apoyo sorprendente, y devuelve la pelota con maestría. Una volea templada al grito de «aquí no hay transfuguismo», sólo un remedio a la inestabilidad que corroe la política local. Y cuando ya el público se disponía a celebrar el tanto, surge la raqueta de Rosa Romero, del equipo de un Arenas aleccionado por Ferraz, que ejecuta un revés demoledor. Esta vez Fraga no pudo replicar y estrelló la pelota. Pero sólo estaba en juego un punto y el partido continúa. Los desairados figurantes mantienen su reclamación ante el juez de silla. Las posibilidades de ser atendidos por el señor Palmou se antojan escasas. Para el resto del set, verán, cambiarán los emparejamientos.