JUAN C. MARTÍNEZ ÉCHE O QUE HAI Hallan muerto en un monte navarro a un anciano peregrino que perdió el Camino
05 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Cuenta el romance que don Gaiferos de Mormaltán, viejo peregrino, llega por fin a Compostela y al hallarse ante el Apóstol, exclama: «Gracias meu señor Santiago,/ aos vosos pés me tes xa,/ se queres tirarme a vida,/ pódesma señor tirar/ porque morrerei contento nesta santa Catedral». Y muere. La leyenda se repite a mitad del Camino. En un bosque navarro, a un paso de Roncesvalles, han hallado el cadáver de un peregrino francés de 78 años que el miércoles perdió el ritmo y el rumbo de un grupo de caminantes más jóvenes, australianos. Venía de Antibes, en la Costa Azul. Ojalá los pinos nevados hayan sido para él pórtico de gloria y también haya muerto contento en su catedral vegetal. BUROCRACIA HASTA EL FINAL. Otra de muerte, aunque sin romances ni aromas balsámicos. A primera hora del miércoles pasado, cuatro ciudadanos portugueses murieron en un accidente de tráfico, en Verín. Sus familias no pudieron velar los cadáveres hasta la tarde del día siguiente. ¿El motivo? La burocracia. Para poder trasladar los cuerpos veinte kilómetros, pero al otro lado de la frontera, hay que obtener un sello de una oficina de Sanidad Exterior. En Galicia sólo existen en Vigo y A Coruña. Para los muertos, la raia sigue como en tiempos de los autócratas. ADIÓS A LA CASA CUARTEL. En Ribeira se han cerrado las puertas de la casa cuartel de la Guardia Civil. En el amplio solar se construirá un aparcamiento subterráneo. Son signos de modernidad, de que Ribeira es definitivamente urbana: los agentes se integrarán en un destacamento de vigilancia fiscal y vivirán en pisos, como cualquier otro ciudadano. LA TRAÍDA MAL PAGADA. Un vecino de Covas (Ferrol) ha vencido a la burocracia, en este caso la de la empresa municipal de aguas. En su día (1994) se negó a pagar las conducciones que discurren por la vía pública hasta su casa. Industria ha resuelto que la compañía sólo ha de cobrar al cliente la parte de la instalación en terreno privado y el derecho de enganche. La resolución traerá cola, porque los vecinos que disponen de agua de la traída han pagado lo que les han pedido. El reclamante, de momento, sigue bebiendo de su propio pozo.