GALITZIA

La Voz

GALICIA

LOIS BLANCO LÍNEAS SECUNDARIAS

28 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El régimen de Castro alardeaba de su fábrica en construcción a las puertas de La Habana. Los años ochenta llegaban a su fin. Aquellas torres de hierro eran el símbolo del desarrollo. La fábrica dispondría de ¡tecnología polaca! Los aliados que desde Europa combatían el capitalismo enviaban a Cuba sus innovaciones secretas. ¡Otro hito del Comandante! Cuando todo se vino abajo en Moscú, Praga o Varsovia, los cubanos aún confiaban en la tecnología polaca. La fábrica continúa allí. Nunca comenzó a funcionar. Moscú, Varsovia o Cracovia quedaron al desnudo hace poco más de diez años. La capital de la Galitzia del Este es como Compostela antes de que Estévez la peatonalizase, los gobiernos de González la mimasen, y Fraga la erigiese en capital de su República. Hay otras diferencias en el desarrollo de las dos Galitzias. Por aquí, las carreteras están civilizándose, pero en la comarca polaca de Opole circulan por las que construyó Hitler en su avance hacia los Urales. Fueron buenas carreteras, pero ahora sobresalen los baches. Galitzia y las demás comunidades del Este que ingresarán en la UE llegan con años de retraso. Las empresas gallegas, con su tecnología, frente a la polaca, tienen la oportunidad de convertir a esos futuros socios europeos en sus clientes. Claro que se necesitaría un apoyo político con ambición.