«Estoy para lo que me pidan»

Pablo Gómez Cundíns
PABLO GÓMEZ A CORUÑA

GALICIA

Lionel Scaloni, lateral, volante y artillero inesperado en la lucha coruñesa por la Liga Argentina late fuerte en A Coruña desde que surgió Lionel Scaloni, en diciembre de 1997. Es el deportivismo que llegó de Pujato para espolear los ánimos de los decaídos en los momentos decisivos. Ante el Tenerife, Riazor volvió a sentir el «efecto Scaloni», aquel que nació contra el Hamburgo. Fue artillero inesperado, sobre todo para Clemente, que había encajado un solo gol en su regreso al banquillo. Leo con la izquierda, Leo con la derecha y A Coruña de nuevo dentro de una Liga que a punto estuvo de ver escapar entre los dedos. Con el sosiego que otorga el paso del tiempo, Scaloni habla en esta conversación del momento del Dépor. «Su» momento.

26 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Ayer, Lionel Scaloni, uno de los hombres más pasionales que vistieron la blanquiazul en los últimos tiempos, era el colmo de la serenidad. Se le recuerda su hazaña del pasado domingo. Rehuye: «Para mí, ya ha pasado el momento de la alegría. Se pasó tras el choque». -¡Lo que cambia la vida un partido! Seguro que ahora «todos» le dicen que tenían fe ciega en usted. -Sería un desagradecido si dijese que sólo en estos momentos la gente se acuerda de mí. El público siempre se ha portado muy bien conmigo desde el principio. -Puede influir su modo de ser. -Cada jugador tiene su estilo. Exploté de alegría como hubiera hecho cualquier otro jugador. -Curioso. A pesar de no ser un goleador (siete en cinco Ligas), sus tantos son memorables. ¿Recuerda el del Mundial sub-20 de Malasia'' 97? Fue el comienzo de su despegue. -Por supuesto. Tengo la suerte de haber marcado goles importantes. El que tú dices fue ante Brasil, en octavos de final. Es el más importante y no creo que logre hacer otro que lo sea más. Pero lo realmente trascendental es que el equipo gane. -Llegó como interior, pero el otro día marcó como lateral. -Yo juego donde el entrenador me lo diga. Estoy para lo que me pidan. Lo fundamental es estar en el once y ayudar a los compañeros. -La rompió y resucitó al Dépor en la lucha por la Liga. -El último partido es siempre el más recordado. Pero antes, otros jugadores como Tristán, Djalma o Valerón lo hicieron. Estamos para eso. Ante el Tenerife, estaba haciendo un mal partido. No estaba jugando nada bien cuando marqué. No fui el único que hizo autoanálisis, pero le dimos la vuelta al partido porque nunca bajamos los brazos. -Y la próxima cita, ante la Real Sociedad... y sin Scaloni. -Estoy sancionado, pero el equipo seguirá siendo el mismo. Es una virtud del Dépor. Aquí remamos todos para el mismo lado. -Cada partido que pasa, Glasgow parece acercarse. -Aún queda mucho para la final de la Liga de Campeones. Hay que ser humildes. Es más difícil de lo que todos piensan. -Las gestas les avalan. -Ganar la Liga nos sacó un peso de encima. Ahora no nos achicamos ante los grandes, pero seguimos siendo el Dépor. No se nos puede comparar con el Madrid, Barcelona, Manchester... -¿Teme al United? -Nunca he sentido miedo, pero uno sabe con quién se la está jugando. La palabra puede ser motivación. -¿Como la final de la Copa? -Puede. -Pero «nadie» apostaba por ustedes. -Los veinticinco mil hinchas del Dépor que estaban en el Bernabéu sí. Pero aquel partido tenía unas connotaciones especiales. Deberíamos recordarlo para toda la vida y presumir de ello. Yo, como jugador, y el resto, como aficionados.