«El tiempo erosiona, pero otras cosas compensan»

J. V. / V. L. VIGO

GALICIA

FÚTBOL / CELTA Víctor Fernández cumple en el Celta su segundo ciclo prolongado en un equipo. Ya lo hizo en Zaragoza. Son doscientos partidos oficiales con el Celta, una cifra que nadie había alcanzado.

19 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

-¿Tiene una significado especial permanecer tanto tiempo en un mismo club? -Estamos en una sociedad gobernada por los números y las cifras. Doscientos partidos es un dato significativo, por el número de encuentros y por la dificultad que entraña. Eso supone satisfacción, orgullo y la aceptación de una trabajo que ha tenido continuidad en el tiempo. -¿Qué ha cambiado en Víctor Fernández en estos cuatro años? -Como todo en la vida, la experiencia es un factor que enriquece muchísimo a las personas, siempre que sepamos sacar lo cualitativo. Es mucho el tiempo que llevo aquí, muchos partidos, pero lo más importante es lo que he recogido de estos cuatro años en Vigo, que han sido intensos, emotivos. No ha sido tan cómodo como aparentemente pueden mostrar las cifras. Sobre todo trabajar fuera de tu casa, con un proyecto que ha tenido como base de éxito la continuidad, aunque ha habido muchos cambios de jugadores, pues solamente quedan dos o tres de mi primer año aquí. Ha sido un trayecto lleno de dificultades inherentes a la propia filosofía de este club, que tiene que vender jugadores y reconstruir equipos. -¿Se siente ahora un técnico más cotizado? -A mí me habían echado del Tenerife, pero a Cruyff lo echaron, a Valdano también , y a Camacho. Uno no es entrenador hasta que lo echan de un sitio. Lo más importante son las trayectorias. No he sido nunca un entrenador de moda, pero el trabajo no se mide por los títulos. -¿Se puede mantener la ilusión tras un ciclo largo? -No sé quien tiene la verdad absoluta. Los entrenadores que permanecen largos ciclos es un equipo es que coinciden con el momento de máximo esplendor del equipo. Por eso lleva tantos años Fergusson en el Manchester, o Cruyff cuando estuvo en el Barcelona o Irureta en el Deportivo, porque han coincidido con la época más próspera del club. Lo cierto es que el tiempo siempre erosiona, pero sin embargo hay otras cosas que compensan.