DEPORTIVO ¿Qué sucede cuando la Bundesliga golpea el corazón de los peloteros foráneos? ¿Por qué no conocen en Leverkusen la palabra morriña? ¿Es posible que Lucio y Zé Roberto sean los únicos brasileños sin saudade ? La respuesta a estas preguntas es el Proyecto integración desarrollado por el Bayer Leverkusen.
19 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Está formado por cuatro personas, entre las que figura una viguesa, María del Mar Rodríguez, de 32 años. Junto a una brasileña (Keila), un argentino (Alberto) y un alemán (Frank) se encargan de facilitar la vida a los jugadores extranjeros del próximo rival del Deportivo en la Liga de Campeones. El Proyecto integración resuelve todas las formalidades y papeleos relacionados con la adaptación a una nueva vida en un país extranjero. «Se trata de que los jugadores y su familia no sientan el cambio», explica María del Mar. «La verdad es que en el caso de los brasileños -Lucio y Zé Roberto- se sienten un poco perdidos», añade. Esta gallega, licenciada en traducción en Granada, les enseña además a desenvolverse en alemán mediante clases personalizadas. Llegó con Lucio y Placente El Bayer fichó a María del Mar en el mismo momento de la llegada de Lucio y Placente, hace poco más de un año. La gallega pronto comprendió la filosofía del proyecto: «El clima se les hace duro, igual que las costumbres y el idioma, que les suena a chino». La labor que realiza María del Mar supera con creces la comprendida en el concepto de empleada del club. De hecho, las esposas de los futbolistas son también las grandes beneficiarias de la política del club alemán en este sentido. «A ellas no les damos clases de idioma», aclara María del Mar, «pero, por ejemplo, ayudé a la mujer de Lucio a matricular a su hija de cuatro años en una guardería». La especialización de las tareas son extremas. La búsqueda del centro escolar ya no depende de la empleada gallega. La viguesa es el bastón en el que no dudan en apoyarse todos los nuevos fichajes del Bayer Leverkusen para no sucumbir a la rigidez germánica. En realidad, gracias a María del Mar, terminan siendo alemanes con acento latino.