Durante la vista oral que se celebró en la sala tercera de la Audiencia de Pontevedra, Manuel Gómez Otero, de 30 años y natural de Ourense, negó que los más de mil comprimidos de éxtasis encontrados el 4 de agosto del 2000 por la Guardia Civil en su coche estuvieran destinados para la venta. Manifestó que se dedicaba a promover parties -fiestas techno- en Ourense y que las pastillas intervenidas eran para su consumo personal «y para cuatro amigos con los que iba a celebrar una fiesta de cumpleaños». Más baratos Matizó que, al adquirir grandes cantidades de comprimidos, le salían más baratos. Su versión fue corroborada por dos testigos. Luis Alfonso Sotelo, que se quejó de haber tenido que pasar cinco meses en prisión «por la cara» mientras se instruía la causa para, finalmente, salir sin cargos, declaró que nunca vio vender droga al acusado. Por su parte, el representante del ministerio público -solicita para el procesado once años de prisión por un delito contra la salud pública- calificó como «fuera de toda lógica» las palabras de Gómez Otero. Resaltó, tras recordar las dos muertes ocurridas hace una semana en Málaga y atribuidas al éxtasis, que el consumo de esta droga conlleva un grave riesgo para la salud. La defensa destacó que cuando ocurrieron los hechos, en agosto del 2000, Gómez Otero era toxicómano, y que ahora está rehabilitado. Solicitó la libre absolución del procesado, o una pena menor a seis años si el tribunal no estima esa petición.