MONCHO ARES EL PERFIL El outiense convence en los dos bandos
09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.UANDO el tío de su esposa -que, en Outes, llegó a ser uno de los regidores más longevos de Galicia hasta que cedió el testigo a este betanceiro- le invitó a entrar en el ruedo, el entonces profesor del colegio público de A Serra cogió su coche y visitó a tres primeros ediles, uno de cada partido (PP, PSOE y BNG), que estaban al frente de concellos emblemáticos para pulsar la opinión de cada uno. De su particular encuesta dedujo que las filas populares eran las que le convenían. Y se dejó llevar por esa conclusión. Desde aquella iniciativa hasta hoy han pasado ocho años escasos, y no es extraño que Crespo esté mano a mano con Torres. Primero, porque sabe que a donde llegue el ribeirense, como mínimo, él ocupará el estadio inmediatamente inferior. Segundo, porque si el presidente de la Diputación y alcalde de Ribeira dio el salto alentado por José Manuel Romay, el outiense conoce al ex-ministro casi desde la cuna. Ambición reconocida Es ambicioso, lo reconoce, y practicante a ultranza de lo políticamente correcto. Sabe a ciencia cierta que él puede ser el cabeza de la lista integradora que defiende don Manuel, porque, manteniéndose leal a Torres Colomer, tiene la ventaja de caer bien en el bando de Couceiro. Y es que ni un sastre le haría un traje tan a la medida como la presidencia del PP de A Coruña, a él que ya forma parte de la ejecutiva nacional del partido. La única debilidad conocida de Carlos López Crespo es su propio corazón, que ya le envió algún recado al que contesta cada mañana, a las seis y media, cuando el alba aún se esconde tras la oscuridad de la noche y sale de su casa para caminar ocho kilómetros por las inmediaciones de la montaña, al pie del monte Paxareiras. Asegura que le va bien. Tiene dotes de gran orador y su pueblo de adopción le respondió a la incursión política con sendas mayorías, cada cual más absoluta. Es consciente de que los vagones del tren de la vida pública siguen pasando por delante de su puerta y permanece presto para subirse en marcha porque la estación ya no está en el Concello de Outes.