El narco arrepentido Alfonso León tiene una identidad falsa, según la principal acusada

J. Á. FARIÑAS Enviado especial MADRID.

GALICIA

JUAN LÁZARO

La vista oral en la que iba a ser juzgado el Negro se reanuda en medio de una sorprendente querella por suplantación de personalidad La Audiencia Nacional reanudó ayer el juicio contra 37 de los acusados en la operación Temple. Esta vez ya con un nuevo tribunal ajeno a la polémica desatada por la fuga de Carlos Ruiz Santamaría, sin riesgo de nuevas suspensiones a pesar de que la mayoría de los abogados insistieron en pedir la nulidad por la ausencia del Negro. Ahora parece que la estrategia es «sálvese quien pueda». De hecho ya hay una guerra declarada entre los dos principales acusados: Ana Garrido ha presentado una querella por suplantación de personalidad contra el narco arrepentido Alfonso Léon, considerado el embajador de los cárteles colombianos en España.

04 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Se veía venir. La proclamación oficial de la condición de arrepentido de Alfonso León que hizo el letrado José María Stampa Braum en la sesión del juicio que se celebró el pasado 14 de enero no ha gustado nada al resto de los acusados que se sientan en el banquillo y sobre los que pesa una petición fiscal de penas de sesenta a trece años de cárcel. Una vez decapitada la supuesta organización con la fuga de Carlos Ruiz Santamaría y el cambio de bando de Alfonso León -para ambos, el fiscal pedía las máximas penas- corrió el escalafón y el ránking de penas carcelarias está encabezado por la asturiana Ana Garrido Álvarez, conocida por los alias de la Rubia y Mónica. Esta mujer, que según la acusación era el enlace de los colombianos con los gallegos, presentó el pasado 14 de enero una querella contra el acusado que dice llamarse Alfonso León Fernández, el Embajador, por un delito de falsedad en documento público oficial. Según la querella, que fue admitida y se trámite en uno de los juzgados de Plaza de Castilla, la verdadera identidad del Embajador sería la de Armando Quintero Mejía, un individuo que ya estuvo detenido en España por narcotráfico. Nada descaminada La denuncia no va descaminada. Fuentes de la investigación consultadas ayer por este enviado especial han confirmado que tal extremo ya fue investigado por Garzón durante la instrucción del sumario, ya que las características del Embajador coincidían con las de un detenido en España a principios de los años 90, que se sospechaba que era uno de los hermanos Quintero, perteneciente a una conocida familia de narcos colombianos. Pero tal extremo nunca pudo ser confirmado porque el detenido entonces ya utilizaba una identidad falsa. Las mismas fuentes precisaron que la única incidencia que el resultado de esta querella puede tener en el juicio que se está celebrando es la de poner en solfa la veracidad de las confesiones de Alfonso León, lo cual tiraría por tierra su supuesta colaboración con la Justicia y la estrategia de su abogado de conseguir una rebaja sustancial de la pena por tal motivo. Ana Garrido no es la única que resultó defraudada por las confesiones del supuesto Alfonso León. El Negro, según fuentes de su defensa, también se sintió traicionado y no le gustó el papel de capo di capi que la asignó la acusación después de que León cantase. La guerra sólo acaba de comenzar.