SERXIO GONZÁLEZ ÉCHE O QUE HAI Un pontevedrés será juzgado por atropellar a una vaca y pedir perdón sin éxito a la Guardia Civil
02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Alfonso lo intentó. Pero la Guardia Civil carece de vocación absolutoria. El hombre se sentará esta semana en el banquillo en Pontevedra por atropellar a una vaca mientras conducía su furgoneta, más bien cargadillo. De nada sirvió el arrepentimiento mostrado ante los agentes, tras ser incapaz de insuflar un mínimo aliento en el alcoholímetro. El día era claro, el vehículo transitaba por una recta y Alfonso se desplomó entre efluvios etílicos cuando intentó abandonarlo. Suficientes ingredientes como para cocinar la pena de dos años y seis meses de retirada del carné que solicita la fiscalía. La vaca, eso sí, salió mejor parada: pronóstico leve. EL ALCALDE DE MONDARIZ SE SALE. Si el nivel de eficacia es proporcional a la longitud de la nómina, los vecinos de Mondariz pueden dormir tranquilos. El alcalde popular Juan Reboreda se embolsa mensualmente 4.162 euros (692.499 pesetas) por regir los destinos de una villa de cinco mil habitantes. Unidos a los 2.674 euros (444.916 pesetas) que percibe de la diputación, el munícipe se levanta un pellizco anual (82.120 euros) que supera los sueldos oficiales de Manuel Fraga, todos los ministros y el propio Aznar. Según la oposición, Reboreda derrota incluso al presidente de Argentina, Eduardo Duhalde. Categoría internacional. PARADOJAS DE TRÁFICO Y FÚTBOL. Se disponían a escoltar a los jugadores del Real Madrid, recién llegados a Vigo. Pero, por esas cosas del azar, fueron ellos quienes necesitaron atención, en este caso médica. Cuatro agentes antidisturbios sufrieron el viernes un aparatoso accidente, al colisionar el furgón oficial en el que viajaban contra una furgoneta en Peinador. COMER ENTRE GALICIA Y BRETAÑA. Esto de la dieta atlántica exige una urgente redefinición. Véase la sorpresa de los alumnos de la escuela de hostelería de Quimper (Bretaña), que asisten a la feria Xantar, en Ourense. Sus creps, pasteles y embutidos se toparon con la notable ingesta de pan, las generosas raciones de jamón y los crepusculares horarios de comidas que caracterizan a la enchenta enxebre.