Galicia se calza las botas

Fernando Hidalgo Urizar
FERNANDO HIDALGO A CORUÑA

GALICIA

Celta y Deportivo derrocharán en Balaídos la pasión del gran clásico Los vigueses se presentan como claros favoritos ante los coruñeses Galicia se calza las botas. Por unas horas, todos los problemas de este país se conjurarán en uno: ¿Quién ganará el derbi? Deportivo y Celta se convertirán esta noche ( 21:30 horas, TVG ) en la razón existencial de un pueblo dividido entre celestes y blanquiazules.

05 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El norte y el sur se retan en un duelo de 90 minutos en el que el vecendor tendrá doble ración de festejo: celebrará su triunfo y, al mismo tiempo, la derrota del rival. Una vez más, el fútbol se convierte en esa delgada línea que separa la euforia de la depresión. El Celta llega pletórico a la cita. Está en plena forma, es líder, su juego encandila, hace diez jornadas que no pierde, juega ante los suyos... Hay mil razones para pensar que el conjunto celeste es el gran favorito. Por su parte, el Dépor saltará a Balaídos hecho unos zorros, criticado dentro y fuera de A Coruña, con una sequía realizadora galopante, con una racha a domicilio de ocho encuentros sin ganar, con un juego que roza la indigencia futbolística... Pero una victoria en Vigo cambiaría el panorama: El Dépor igualaría a puntos al Celta y le superaría en el average particular, conseguiría la amnistía de los suyos y se relanzaría en la Liga. Este es el gran poder del fútbol, en sólo 90 minutos pueden resucitar hasta los muertos. Así llegarán ambos conjuntos al gran clásico, con mucha adrenalina y, todo hay que decirlo, con pocos gallegos, como siempre. Coira y Fran tirarán del carro autóctono. Por lo demás, todos estarán pendientes de Mostovoi. El zar tiene serias opciones de conseguir la retirada de la tarjeta que le sacaron en Mallorca. Víctor Fernández bebe los vientos porque así sea. Mientras no hay respuesta, su lugar sería ocupado por Karpin, y el de éste por Jesuli. En la acera deportivista tampoco se esperan alardes creativos. Naybet podría reaparecer; Mauro y Duscher ocuparían el centro del campo; Valerón tomaría el mando del ataque y Makaay sería el punta. Lo dicho, Galicia se calza las botas. El balón rodará por el verde vigués y, al final, medio país bailará una muiñeira y el otro medio pensará que el fútbol no vale la pena. O ni lo uno ni lo otro, que aquí todavía hay escaleras.