Un Charlín entre zapatos

J. C. ORTIZ

GALICIA

La Justicia permite al hermano menor del famoso capo gallego salir de la cárcel para trabajar como dependiente en una tienda de un centro comercial de Madrid José Luis Charlín Gama siempre tuvo vocación de pionero. Fue uno de los primeros contrabandistas en manejarse con fardos de hachís y luego de cocaína colombiana. Se hizo enseguida con el honor de tener bajo sus lomos la primera gran condena por narcotráfico en España, 35 años a la sombra. Y ahora, a sus 56 años y tras pasar diez entre rejas, quiere reconciliarse con la sociedad trabajando en una zapatería de Madrid.

31 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

LAS autoridades penitenciaras van a tener a partir de ahora una misión muy especial: vigilar una de las seis zapaterías que hay en el centro comercial Burgocentro de Las Rozas. José Luis Charlín, acogiéndose a los beneficios de su condición de preso de tercer grado, podrá trabajar en esa tienda de zapatos, eso sí, previo informe favorable del juez de vigilancia penitenciaria. Así lo ha decidiso esta semana la Sección Quinta de la Audiencia de Madrid. En el auto, el juez Arturo Beltrán razona que no puede denegarse la «progresión» de un reo que evoluciona a mejor «por simples conjeturas». La Justicia e Instituciones Penitenciarias se la juegan. Con la sensibilidad en la opinión pública a flor de piel tras la fuga de Carlos Ruiz Santamaría, el Negro, todo está listo para que entre en funcionamiento un dispositivo de vigilancia especial. Así, se hará un seguimiento continuado del reo y se realizarán llamadas telefónicas al establecimiento para comprobar que está allí, entre otras medidas precautorias. Dos condenas encima El hermano menor del clan de los charlines, de 56 años de edad, alcanzó la libertad condicional en 1990, aunque volvió a prisión en 1991 por un nuevo delito de narcotráfico. A su condena de 35 años por la operación don José se añade otra pena por narcotráfico por el alijo de coca de Del Sur. Sus otros dos hermanos, Manuel y José Benito, están también en el negocio. A Manuel, el patriarca, de 69 años de edad y en prisión desde 1997, le aguarda una larguísima temporada a la sombra. En las próximas semanas deberá sentarse otra vez el banquillo en el macrojuicio por blanqueo contra el clan vilanovés. Por su parte, José Benito fue detenido en junio del 2000 por un alijo de hachís intervenido en Cádiz. El antaño temido clan, con buena parte de sus miembros entre rejas o inmerso en procesos penales, no levanta cabeza.