Pese a que las cuatro entidades provinciales están en manos del PP, cada una gestiona sus presupuestos con sus propios criterios. Esta práctica redunda en diferencias elocuentes en la distribución de los gastos. A Coruña. Las cuentas de la Diputación coruñesa para el 2002 tratan de contener el gasto corriente y derivar la mayor cantidad de recursos hacia la inversión. El PP controla desde julio de 1995 el organismo que preside Torres Colomer. Seis años antes, en junio de 1989, los socialistas accedieron al poder a raíz de una moción de censura, con Romay Beccaría como cabeza de turco. El PSOE, con el ahora edil coruñés Fernández Moreda al frente, ganó con mayoría los comicios en 1991, que le permitieron gobernar cuatros años más. Lugo. El feudo político de Francisco Cacharro Pardo presentará en los próximos días sus presupuestos para este ejercicio. Durante el 2001, las inversiones (30,1 millones de euros) superaron ligeramente la deuda, que en los últimos años se ha recortado a la mitad. Ourense. Al margen de los recelos que suscita el nutrido capítulo de gastos de personal, las cuentas del 2002 han levantado una nueva polvareda en la oposición, que echa en falta una distribución objetiva de unos fondos que, además, ven escasos. Baltar replica que el ente ourensano sale perjudicado en el reparto del Estado, que prima el criterio poblacional. Pontevedra. La Diputación deja que sean los concellos los que contraten sus obras y distribuye el presupuesto en función del censo y superficie de aquéllos. Esto ha generado discrepancias de la oposición. Las cuentas del 2002 reservan 1,8 millones de euros para financiar la gratuidad del peaje en Rande.