«Más abajo ya no podemos caer»

La Voz

GALICIA

RUBÉN SANTAMARTA CRÓNICA A los argentinos de Galicia no se les pasa por la cabeza regresar a su país

05 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

ETÁFORA: «Argentina vivía con la mierda cerca de la nariz. A veces nos ahogábamos y salíamos a flote. Ahora nos hemos hundido». La pone Roberto, 31 años, y la refrenda todo el bar. Es El Aguante, una embajada para los argentinos que se acercan a Santiago. La mala suerte ha querido que el nombre del establecimiento -de dos rioplatenses- adquiera tintes borgianos. Allí conviven pegatinas de Non á LOU con fotos de Maradona, «que sería un gran presidente», comenta Rodrigo. Convive también toda una comunidad, la de los argentinos más jóvenes que han llegado a Galicia. Los hay veteranos, como el propio Rodrigo (30 años), copropietario del local, con ascendentes gallegos (Os Ánxeles, Brión) y un lustro en Compostela. Y recién llegados. El último, Milton, con 22, familia italiana y algún familiar muerto «en condiciones indignas» hace días. Aterrizó en Madrid horas antes de la primera cacerolada. «Mandarlos en un cohete» Alrededor de una mesa hay otros cinco compatriotas, todos con pasaporte italiano o español, lo que les facilita la estancia. Citan dos culpables de la crisis: la clase política y EEE UU. «Rodríguez Saá era el menos delincuente de todos», comenta Roberto. El elogio se lo guardan para Duhalde. «Es un narco», comenta Juan José, hijo de una familia de Esteiro. ¿Solución? «Mandar a políticos y militares en un cohete». Son pesimistas con el futuro del país, por lo que preferirían que su familia volviera a Europa. El caso más apremiante es el de Alejandro: su mujer e hijo esperan allá. Sólo él está mandando ya divisas. Pesimistas y muy críticos, aseguran que no hay proyecto de país y que el hambre ha enloquecido a los ciudadanos. Sólo ven una ventaja: «Hemos tocado fondo. Más abajo ya no podemos caer». El ascenso vendrá, sentencian, con una transición peculiar: nadie volverá porque allá no hay futuro.