El Ejecutivo autonómico ha triplicado sus presupuestos generales en los últimos doce años El Gobierno gallego ha incrementado en un 38,5% el gasto en retribuciones de altos cargos desde la llegada de Fraga a la presidencia en 1989. Este aumento está motivado por los sucesivos reajustes aplicados en el organigrama de la Xunta, que ha pasado de 64 altos cargos en el primer Gabinete de Fraga a 89 en el Ejecutivo que el lunes tomó posesión. En ese mismo período de tiempo, el Gobierno ha triplicado su presupuesto. El Consello de la Xunta aprobó ayer los decretos con los nombramientos de 33 altos cargos.
18 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La incorporación de nuevas consellerías en la Xunta y la consiguiente diversificación del entramado de secretarías y direcciones generales ha elevado en 207 millones de pesetas (1.244 euros) el gasto en altos cargos desde la llegada de Fraga a la Xunta. El de Vilalba estructuró su primer Gobierno en once consellerías y 64 altos cargos. En este cuarto mandato, el Ejecutivo tendrá catorce carteras y 89 altos cargos. Si se toman como referencia las retribuciones consignadas en los Orzamentos del 2001, el capítulo de gasto para altos cargos pasa de 537,6 millones de pesetas (3.231 euros) en el primer mandato a 745 millones de pesetas (4.477 euros) en el cuarto. El gasto en este concepto se ha incrementado, por tanto, un 38,5%. Con todo, este aumento resulta menos significativo que la evolución experimentada en los Orzamentos de la Xunta. Desde que Manuel Fraga accedió a la presidencia, las cuentas del Gobierno gallego se han triplicado. El Ejecutivo disponía en 1990 de un presupuesto inicial consolidado de 354.000 millones de pesetas (2.127 millones de euros). En el 2001, supera en 124.000 millones el billón de pesetas (6.758 millones de euros). En la rueda de prensa que siguió a la primera reunión ordinaria del nuevo Consello de la Xunta, Fraga eludió valorar si la limitación de las competencias de Xosé Cuiña sobre puertos y aguas implican un recorte de su poder, en favor de Enrique López Veiga y Carlos del Álamo. Competencias de Cuiña El presidente no entró en el fondo, pero sí en la forma del asunto. Defendió la «obxectividade e seriedade» del proceso de redistribución de competencias. Una operación en la que Fraga marcó «as liñas xerais», y que fue consensuada con los implicados. «Que é como se fan as cousas», zanjó.