DEPORTIVO
09 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Gira il mondo y gira il Dépor. Javier Irureta anunció que en el encuentro de Copa del Rey ante el Hospitalet «igual juegan nueve o diez jugadores diferentes» de los futbolistas alineados ante el Valencia. «Llamadlo como queráis», espetó el técnico vasco como prevención ante cualquier malévolo comentario. «El mundo es una rotación. La tierra está rotando permanentemente», añadió. Y el equipo también. El entrenador blanquiazul recordó la sobrecarga de Fran y los golpes recibidos por Valerón y Sergio en el partido disputado ayer y se curó en salud. Y es que los encontronazos y desgastes son lógicos en un choque que calificó de «igualado», aunque matizó que la iniciativa correpondió al cuadro coruñés y que los chés no inquietaron hasta el minuto sesenta. Irureta manifestó que falta de acierto en el aspecto ofensivo provocó que en el tramo final el Dépor «lo pasara mal». En este sentido, lamentó que Makaay y Tristán hubieran desaprovechado sus ocasiones. Defensa para las rotaciones, Lamentos por el marcador, pero congratulaciones por un triunfo necesario ante un rival con galones y por los detalles de Amavisca y José Manuel y su aportación al entrar en el segundo periodo. En resumen, sonrisas, ironía y bastante alivio. Pero el Valencia no se había inmunizado contra las críticas de cambios de sistemas y jugadores. La polémica estalló, con más pasión que interés astronómico, en la rueda de prensa del técnico Rafa Benítez. Un periodista valenciano le preguntó si pensaba cambiar el patrón de juego desde el principio y no a mitad de los encuentros. Y se desencadenó la tormenta. Benítez soltó un: «No sé que quieres que cambie ya. Con los problemas que tenemos, hemos cambiado en función de las circunstancias». Su interlocutor le recordó que sería necesario encontrar un sistema que solucionara el problema de que desde el 27 de octubre el cuadro ché no marca fuera de casa. «A ver si nos dejan jugar con doce para tener superioridad», respondió el entrenador. «O con diez para tener inferioridad», fue la contraofensiva. El toma y daca se zanjó con un «esto es un diálogo de sordos» de Benítez. Ya no era cuestión de rotaciones. Fue traslación al mosqueo. Y es que el valencianista señaló que su equipo ha tenido que superar demasiadas adversidades: las bajas claves y la prórroga disputada ante el Celtic en Glagow. Cree que el esfuerzo continental pasó una factura mayor de la esperada ayer. «Nos costaba mucho regresar cuando perdíamos el balón y también nos costaba desmarcarnos», reconoció. A pesar de todo, destacó que en el segundo tiempo sus hombres «intentaron la remontada», aunque afirmó que les faltó más llegada al área. Y faltó el mordiente de la rueda de prensa.