La «política de hachazos» decepciona al sector gallego que faena en el Gran Sol y el Golfo de Vizcaya El sector gallego que faena en aguas del Gran Sol y Golfo de Vizcaya se mostró ayer «decepcionado» por la propuesta del Ejecutivo europeo de reducir tajantemente los topes de gallo, rape y cigala. Los armadores confían en que la «política de hachazos» sea suavizada por los ministros de Pesca y reprocha a la UE que haya obviado los últimos datos científicos. A nivel diplomático, España lidera el grupo de países formado por Gran Bretaña, Dinamarca, Irlanda y Francia que se opone al dictamen de la Comisión.
05 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Que la merluza se haya salvado del tijeretazo salvaje que la Comisión Europea propone para los TAC (totales admisibles de capturas) y cuotas del 2002 no supone un alivio para los armadores gallegos, que siguen sosteniendo la tesis de que el mantenimiento del status quo no garantiza la viabilidad de las empresas. Pero lo que les lleva a arremeter contra la UE y su política es el caso omiso que ha hecho de los últimos informes científicos -que contradicen los datos que maneja Bruselas y se aproximan más a las afirmaciones de pescadores y armadores- y, sobre todo, de los criterios sociales que defendían los propios organismos comunitarios. Así, el sector pone en duda que la gestión de las pesquerías deba basarse únicamente en datos científicos, sin incluir el componente socioeconómico, máxime cuando el comité técnico y económico de la Dirección General de Pesca, atendiendo a esos criterios, propuso un aumento de los topes. El epílogo de los TAC para el 2002 en las aguas comunitarias -que, en resumen, suponen una reducción media del 18%, aunque con picos de hasta el 55% según la especie y la zona de captura- lo escribirán los días 17 y 18 los ministros de Pesca de los Quince. Pero antes habrá una vigorosa oposición por parte del sector empresarial, ya que, en España, la situación afecta a 200 unidades, de las que 120 tienen su base en puertos gallegos, fundamentalmente en Vigo, Burela, Celeiro y A Coruña. Entre otros planteamientos, los armadores sugieren la aplicación de una tregua o, al menos, que las reducciones se hagan de forma progresiva cada año «y no con hachazos, como suele ser lo habitual». Medida «catastrófica» Además de calificar la medida reduccionista de «barbaridad, disparate y catastrófica», lo cierto es que la rebaja generalizada de los TAC que quiere imponer Bruselas arroja unos datos inasumibles por las firmas pesqueras. De hecho, supondrá una merma de ingresos de unos 24 millones de euros (4.000 millones de pesetas). A partir de ahora, el sector iniciará una movilización de todos sus recursos diplomáticos al más alto nivel, jugando con la complicidad del Gobierno de la Xunta y de Madrid. Probablemente, en la reunión de ministros de Pesca, España se opondrá tenazmente a la rebaja de cuotas. Pero Cañete y Juárez no estarán solos. Un pool de pesos pesados en la pesca comunitaria (Gran Bretaña, Irlanda, Francia y quizá Dinamarca) se situarán a rebufo de las pretensiones antireduccionistas de Madrid. Con todo, se descartan desguaces de buques, pero habrá que amarrar más tiempo de lo habitual.