DEPORTIVO
05 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El Deportivo ha cursado una solicitud a la Federación Española de Fútbol para que el encuentro de ida de los octavos de final de la Copa del Rey, que tendría que disputarse el próximo martes (21.30 horas, TVG) en el campo del Hospitalet, cambie de escenario. El club coruñés entiende que la hierba artificial no es una superficie idónea para sus futbolistas por lo que pide al organizador de esta competición que acceda a que se celebre sobre hierba natural. Irureta fue el primero en declarar sus preferencias por este tipo de superficie, alegando: «El fútbol siempre se practicó en hierba natural y no sé por qué va a haber que cambiar ahora. No es bueno para los jugadores este tipo de situaciones». Sin embargo, el técnico vasco, siempre conciliador, admitió que «si el rival va a poner tantos problemas como parece, no tengo inconveniente en hacerlo donde quiera». El que no está dispuesto a ceder ante las pretensiones del club barcelonés es el Deportivo. De esta forma, en la sede de la Federación ya se ha recibido la negativa coruñesa a jugar en hierba artificial. El motivo es que la entidad que preside Augusto César Lendoiro teme las posibles lesiones que pudiera causar a sus futbolistas ejercitarse en un terreno de juego al que no están habituados. Según explicaba un portavoz del club, en la plaza de Pontevedra se comprenden los perjuicios que puede causar al Hospitalet tener que disputar el partido fuera de su campo, pero creen que «son mínimos», ya que a pocos kilómetros está el Miniestadi. Además, el Deportivo sostiene que «si un club participa en la Copa del Rey es aceptando las reglas y éstas dicen que los partidos de juegan en hierba natural», matiza. Igual de firme se muestra Miguel García, presidente del Hospitalet, quien insiste en que «si la Federación acepta la solicitud del Deportivo, nosotros no nos presentaremos a disputar el partido en un campo que no sea el nuestro, amén de acudir a los Tribunales ordinarios de Justicia para pedir daños y perjuicios ante lo que entendemos un abuso», subrayó un indignado mandatario catalán, que calificó a Irureta de «acojonado».