Galicia dice adiós a la mili

M. C. A CORUÑA

GALICIA

XURXO LOBATO

Un centenar de soldados gallegos se licencia hoy dando paso al Ejército profesional

04 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Se cortaron el pelo para enfundarse por obligación una gorra verde del Ejército de Tierra. Juraron bandera hace seis meses y hoy abandonarán los cuarteles con la licenciatura bajo el brazo. Son los últimos cien jóvenes gallegos que han cumplido el servicio militar obligatorio, los chicos del último reemplazo. El sorteo de mozos celebrado en noviembre del 2000 vislumbró el fin del sueño de Carlos III, el rey que en 1770 tuvo el capricho de obligar a todos los varones a intruirse en las artes militares. A partir de hoy, tras 231 años de historia, en los cuarteles sólo quedarán soldados de reemplazo en el Ejército del Aire y en la Armada porque los primeros deberán esperar al lunes para licenciarse, y los segundos lo harán dentro de una semana. Después, Defensa dejará de escribir cartas para comunicar la incorporación a filas y la de soldado será una labor profesional. Ante la desaparición de la mili el próximo 31 de diciembre, después de que el PP adelantara un año su supresión para cumplir una de sus promesas electorales, el Ministerio de Defensa lanzó una intensa campaña de captación de jóvenes para el Ejército Profesional. Ejército profesional En marzo, el departamento que dirige Federico Trillo, ofreció a los jóvenes incorporados a los cuarteles en enero, febreo y marzo la posibilidad de prorrogar su vinculación al Ejército durante tres meses más. La oferta del Ministerio consistía en que durante los doce meses que éstos permanecerían vinculados a Defensa cobrarían un 1,2 millones de pesetas (7.212 euros). Su sueldo sería equivalente al de un soldado raso profesional, quien cobra unas 85.052 pesetas (511 euros) de base, más 2.533 de trienios. Para un teniente general dependiente de la OTAN la cifra puede multiplicarse hasta las 850.195 pesetas (5.109 euros) al mes. Los jóvenes llamados a filas durante el pasado año en España fueron unos 91.000, pero sólo 5.000 llegaron a cumplir el servicio militar. Hoy, en todo el Estado, se licenciarán 858 pertenecientes al Ejército de Tierra. Ellos serán los últimos que podrán contar a sus nietos esas historias de la mili que comienzan siempre igual: «Burgos 1985 o A Coruña 2001...».