La Justicia entra por primera vez y de forma decidida en la investigación de la corrupción policial en Galicia El día en que los focos de las cámaras se dirigían hacía el «Rapanui», llegado al puerto de Vilagarcía cargado de cocaína, un selecto grupo de hombres del Departamento de Aduanas en Galicia, dirigidos personalmente por su jefe regional, acababan de propinar un nuevo golpe a los narcos. Ese mismo día, el pasado martes, se enfrentaban a la ingrata tarea de detener a cuatro funcionarios públicos -tres de ellos de la plantilla de Vigilancia Aduanera y un cuarto guardia Civil- tras el apresamiento del «Chad Band» con hachís. Esta operación, a la que aún no se ha bautizado, ha reabierto el viejo debate de ¿quién vigila al vigilante?
01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.A pesar de los reiterados éxitos de los últimos tiempos, especialmente de lo que va de año, el horno no estaba estos días para bollos en las filas del SVA, rebautizado como Departamento de Aduanas desde su desaparición como organismo autónomo y su integración en la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Cuando el pasado martes el jefe regional adjunto y otros dos funcionarios de su máxima confianza se presentaban en el despacho de Antonio Núñez y le comunicaban la orden de detención dictada contra él por el juez de Vilagarcía, el veterano agente no daba crédito a lo que oía. ¿Por qué?, se atrevió preguntar. «Por narcotraficante», dicen que le respondió uno de sus compañeros. Llegar hasta ese punto no fue fácil. Los funcionarios a los que le había sido encomendada la investigación tenían orden del juez de no decir una palabra, «ni siquiera a los jefes de Madrid», porque, de lo contrario, se arriesgaban a ir ellos mismos también para adentro. Llover sobre mojado Y es que llovía sobre mojado. La leyenda negra que rodea al antiguo Resguardo Fiscal de Aduanas no se acabó en los gloriosos años ochenta del contrabando. El propio juez de Vilagarcía imputó a primeros de este año a otro funcionario del cuerpo en el sumario por narcotráfico derivado de las investigaciones del Abrente. Más recientemente, la caída de Sito Miñanco les puso de nuevo en el candelero, gracias a las filtraciones de alguien que conoce muy bien sus debilidades.