Solicitan al Gobierno central que les mantenga el pasaporte español al adquirir el norteamericano Los emigrantes españoles en Estados Unidos ven vetado su acceso a empleos en la Administración pública norteamericana si no renuncian a la nacionalidad de su país de nacimiento. Esta circunstancia no se da en los estados sudamericanos, donde los desplazados pueden conservar los pasaportes de ambas naciones, ni en los de la Unión Europea. Para resolver una situación que consideran discriminatoria, veinticinco clubes de emigrantes piden a Aznar que se les permita conservar la nacionalidad española al adquirir la norteamericana. Afirman que cien países han legislado en este sentido.
28 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La Asociación para la Defensa de Intereses de los Residentes Españoles (Adire), que preside el ribeirense Manuel Domínguez, es la abanderada de esta particular batalla para conseguir que los emigrantes en Estados Unidos, de los que 75.000 son gallegos, puedan acceder a empleos en la Administración pública norteamericana sin por ello tener que renunciar al pasaporte de su país de nacimiento. Clubes representantes de veinte mil desplazados españoles reivindican este derecho y han depositado su confianza en Adire para que negocie ante el Partido Popular. Para legitimar su demanda, Adire se apoya en el artículo 24.2 del Código Civil: «Pierde la nacionalidad española el que adquiere la de otro país de forma voluntaria». Para Adire, los emigrantes que tramitan el pasaporte norteamericano lo hacen obligados por la necesidad de trabajar, ya que sólo de esa forma pueden conseguir empleos en la educación, la Administración o los cuerpos de seguridad, y para tener una pensión de jubilación más ventajosa económicamente. Por un trabajo Si el Gobierno central acepta la premisa de que los desplazados en EE UU renuncian al pasaporte español condicionados por la consecución de un trabajo podría, según Adire, aprobar una ley en el Congreso que permitiese a estas personas conservar ambas nacionalidades sin necesidad de firmar un acuerdo de doble nacionalidad con Estados Unidos. Adire rechaza la rúbrica de un convenio con Norteamérica porque, en ese caso, los nativos de ese país también podrían convertirse automáticamente en españoles y trabajar sin cortapisas en nuestro país. Manuel Domínguez asegura que hay precedentes de una ley como la que ahora se propone en un total de cien estados. Precisamente, los últimos en adoptar una fórmula similar han sido Mexico y la República Dominicana. Recientemente, el presidente de Adire entregó a la responsable de política migratoria del Partido Popular, Ángeles Muñoz, los escritos de los veinticinco clubes españoles. «En esta lucha no estamos solos. Antonio Cámara, secretario personal de José María Aznar, apoya nuestra demanda», afirma Manuel Domínguez. La entidad Adire comenzó su lucha en defensa de los emigrantes españoles en el año 1992. Inicialmente reclamaba un acuerdo de doble nacionalidad, pero su estrategia cambió al considerar que había un resquicio mucho más viable en este artículo del Código Civil que alude a la voluntariedad en la renuncia a la nacionalidad originaria.