Los fallos defensivos y la gran actuación del portero Santisteban provocan la remontada del Ourense y la primera derrota del cuadro blanquiazul El Compostela marcó en su primera aproximación. El equipo santiagués se adelantó en el marcador en la primera acción en la que sus jugadores hilvanaron una jugada de cinco toques consecutivos. Bossa envió en largo a Juanito, que se fue en velocidad de Seoane, al que trajo por la calle de la amargura. El de Sigüeiro vio la llegada de Mino, que por el centro batió a un desesperado Santisteban. La afición compostelanista desplazada a Ourense empezó a cantar el alirón, aún sabiendo que los partidos duran, por lo menos, noventa minutos.
20 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El Compostela dio el primer golpe a un rival que salió con miedo, muy desorganizado y sin apenas pegada. El guión del partido, sin embargo, cambió a los pocos minutos de convertir el conjunto santiagués el primer tanto. El Compostela, que empezó tocando en corto y con cierto criterio, pronto varió su filosofía de juego. Dejó de acariciar el esférico y se limitó a buscar la banda izquierda en todo momento, pero Juanito, que sí se fue varias veces de su marcador, no encontró colaboración en el remate. El Compostela abusó en exceso del mismo recurso, es decir, intentar la sorpresa con el atacante de Sigüeiro. Pese a todo, el Ourense siguió sin despabilar y el Compostela resolvió sin demasiado esfuerzo la primera media hora de juego. Entonces, Teixidó, técnico local, movió ficha y realizó su primer cambio. Nenu relevó al central Maxi. De inmediato, el Ourense cambió el chip y se encontró con un regalo de la defensa del Compostela. Nacho, el gran protagonista del partido, igualó la contienda diez minutos antes del descanso. A renglón seguido, el cuadro rojillo pasó a dominar la situación y la zaga blanquiazul se limitó a achicar balones, con fuertes pelotazos que nunca encontraron un objetivo claro. El Compostela empezó a pedir a gritos el descanso, para recuperar fuerzas y ordenar sus ideas. La segunda parte se inició con un Ourense endiablado, que buscó con garra y mayor agresividad el portal compostelanista. Nacho, que pecó de egoista, falló una clara ocasión para adelantar a su equipo. En los primeros compases, el Ourense parecía el Barcelona, tocando con soltura y acierto. Enfrente, un Compos que parecía un juguete. Poco a poco el cuadro de Duque estiró sus líneas y buscó el gol. Justo cuando quería salir de la cueva llegó la acción más polémica e injusta del partido. El árbitro se inventó la expulsión de Mino y el Compostela se quedó en inferioridad. Fue, sin duda, la jugada que determinó el derbi. Pese a estar con diez, el equipo santiagués pudo cobrar ventaja, pero Santisteban se lució en dos disparos a bocajarro, en la misma jugada, de Manuel Castiñeiras y Bossa. La acción del meta local motivó a sus compañeros, que pronto le dieron la vuelta al marcador. Fue otra vez Nacho quien aprovechó un error en cadena de la zaga compostelanista, incapaz de despejar un balón que salió de la esquina. Lejos de venirse abajo, el Compostela buscó la igualada, pese a estar en inferioridad. De pronto surgió de nuevo la figura del portero Santisteban, que voló para enviar a córner un venenoso disparo de Aguado. Al final, el Compos conoció el amargo sabor de la derrota.